Estaba acostumbrado a trabajar bajo el escrutinio ajeno constante. Mucho más a los cumplidos. Tanto a su trabajo, como a su persona. “ ¿Lo dudas? ” repitió incrédulo, soltando una carcajada que se perdió entre la música a todo volumen y las voces de los clientes, que llamaban su nombre de una punta de la barra a la otra. El coreano desplazándose con total comodidad, casi como si fuese uno con su trabajo. “ La mitad de mis clientes vienen para verme la cara. La otra mitad para verme el culo. ” era vanidoso en su ámbito laboral, sí. Sabía lo que generaba en su público y lo admitía orgulloso. Después de todo, era lo que le ayudaba a pagar las cuentas cada mes. “ De lo que no estoy seguro…” empezó deteniéndose frente al de cabellos rosados. Brazos apoyados sobre la barra, jugueteando con una tapa metálica de cerveza entre sus dedos, dándole un vistazo al ajeno de pies a cabeza antes de continuar: “ es a qué has regresado tú. ”
de alguna manera, el hecho de que el bartender fuera tan consciente de su atractivo solo lo hacía más encantador ante junseo. el pelirosa rió un poco, relamiendo sus abultados labios una vez su pequeña carcajada se desvaneció entre el bullicio propio de un club nocturno. pese al gozoso ambiente que los rodeaba, ni la pegajosa música ni la agitación de la multitud de personas en el recinto parecían existir para junseo — su ánimo estaba por completo prendado de songmin, y de lo que quería conseguir de él, por supuesto. ‘ puedo identificarme con algo de eso. ’ le respondió, haciendo referencia a como su curvatura parecía atraer miradas ajenas igualmente. de pronto la proximidad entre ambos obligó a junseo a tragar saliva, sintiendo como el retumbar en su pecho era incluso más fuerte que el de los parlantes palpitando con cada vibración de una canción levemente familiar para el pelirosa… su mano volvió a alcanzar el vaso junto a él y tomó un largo y último sorbo a su alcohol. en parte para reforzar su valentía pero también para ocultar su rostro tras el cristal por un instante. ‘ regresé por ti, songmin. ’ dijo, volviendo a reír con brevedad y sutileza. aquello no era una mentira, por supuesto, sin embargo, había algo más que justificaba su presencia allí. ‘ ¿recuerdas que te comenté sobre mi club gay? pues… me has dejado tan impresionado con tu trabajo aquí — ’ junseo movió el ahora vacío vaso en dirección al bartender. ‘ que me hace pensar que podrías ser un enorme aporte en nuestro equipo. ’ concluyó, contrastando la pseudo formal propuesta de trabajo con una mirada llena de intimidad.