Cubro mi cabeza con las manos. Poco más y me tapo los oídos, sin embargo, puede que sea algo ofensivo.
A la mierda, tengo toda la intención de ofender.
- Bueno, se acabó el ensayo, daremos las últimas indicaciones...
Aprovecho a colocarme no tan disimuladamente mis audífonos, juro que si escucho aunque sea una palabra de agradecimiento podría terminar sacándoles el aire del estómago.
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Siento su mirada, pero no quiero mirar.
No quiero observarlo, no quiero explotar... Él no tiene la culpa, ni siquiera participa en los juegos de voces.
- ¿Qué sucedió? Algo no te ha gustado, te conozco.
La puta madre.
- No es nada, tranquilo; solo quiero llegar a casa, estoy cansado.
- Odias tu casa.- me toma de la mano. Y me tiene, con un simple toque, me tiene.- Dime, podría ayudar...
Sus ojos preocupados hacen que me llene de culpa, ¿debería decirlo?
- Me vas a odiar... Va a sonar muy atorrante y a mí no me incumbe hacer esas críticas.
- Vamos, tú nunca te quedas callado...
A la mierda, sigo teniendo toda la intención de ofender.
- Es que... Me llegan al pincho. Todos. No pueden tomarse ni un puto momento en serio. No pueden seguir o improvisar. No pueden evitar reírse y seguir jodiendo y haciendo bromas.- Sabía que no podría parar.- ¡¿Qué necesidad tienen de quitarnos el tiempo a todos?! Estamos allí para trabajar, tratar de ser profesionales. Las funciones empezarán pronto y si no se callan la puta boca y empiezan a hacer sus diálogos o aprenderse las canciones en vez de estar en ese jodido plan, todo se va a ir a la mierda.
Me di cuenta que había hablado demasiado alto cuando el chofer volteo a verme a mí y a mi novio cómo si estuviera esperando que le pidiera ayuda.
Él desvió su mirada de mí para hacer un gesto de que siga con normalidad y siguió tomando mi mano.
- ¿Por qué no me lo dijiste?
- Lo siento... Es muy atorrante, ni siquiera es mi obra. El director es el que debe hacerse cargo, no tengo porqué meterme.
- Lo ayudarías mucho si intervinieras...
- Pfff... Sí, y también me odiaría todo el elenco. Sabes cómo son esos infelices, se encargarían de hacerme mierda en toda la escena.
- Bueno, entonces supongo que sí tienes algo de Kubrick dentro...
No esperaba reír a carcajadas y menos aún que tú me siguieras.
- Ese era un tipo horrible.
- ¿Y tú no?
Vuelvo a estallar de risa.
- Jaque mate.- al fin me digno a entrelazar mis dedos con los tuyos.
No, no soy feliz en medio de la producción; ni siquiera en la puesta en escena. Cada error estúpido me hace querer arrancarles los ojos y la lengua.
¿Y qué? Creo que todos quisieran hacer lo mismo conmigo todo el tiempo.
Sin mencionar que no le llego ni a los talones a Kubrick.













