Las dudas antes de subirse al tren indigenista
De un día para otro nos encontramos con contrastes importantes dentro de nuestra sociedad, las dos caras de nuestro México, que ejemplifican claramente las dos caras de nuestra sociedad.
Después del fin de semana, un suceso histórico se anunciaba el lunes 9 de octubre del 2017, la primer mujer indígena postulada como candidata independiente para la presidencia de México. Ese día el tren se alistaba para partir; #TeamMarichuy se leía en la ruta, así como otras paradas tales como #SoyProIndigenista o #RespetoALosPueblosOriginarios. Sin embargo, el feminicidio de una menor de edad, en la CDMX, dado a conocer un día antes del #DiaInternacionalDeLaNiña, hizo que nos cambiáramos de ruta, por el tristemente, y bien conocido, #NiUnaMás.
Haciendo relación sobre estos dos temas, nos ha llegado la duda: Si andamos muy pro indigenistas, ¿qué opinión debemos tener al respecto, cuando son las comunidades indígenas quiénes piden que se respeten y defiendan sus usos y costumbres? Siendo algunos de estos usos y costumbres: el abuso de menores, la venta de infantes a cambio de tierras, la cesión de niñas como esposas, la maternidad en edades tempranas, etc; sólo porque así lo dicta una cultura/tradición.
¿Cómo ayudar, cuando no quieren aceptar la ayuda? ¿Cómo ayudar cuando el hermetismo ha privado a estas comunidades? Muchos no sabemos cómo avanzar, sin dejarle a cargo toda la responsabilidad a los concejos indígenas. Son temas delicados, que bajo la lupa millenial de la indignación espontánea, resultan aún más complicados de atender.















