Un nouvel article a été publié sur https://www.rollingstone.fr/infoculture-les-spectacles-sont-de-sortie/
Infoculture : les spectacles sont de sortie !
Depuis quelques semaines, Infoculture propose une sélection d’environ 10 000 sorties culturelles. Un nouvel Officiel des Spectacles, entièrement numérique
En 1995, le site Infoconcert.com voyait le jour. Porté par la volonté de relayer les actualités en matière de musique live, de concerts et de festivals, ce mastodonte des agendas musicaux a désormais son petit frère. Un Officiel des Spectacles 2.0 conçu pour un public moderne et avide de sorties culturelles. Théâtre, spectacles jeune public ou famille, musées, expositions, danse… Tous les arts sont mis à l’honneur sur Infoculture.
Nourri par une équipe éditoriale spécialisée dans les spectacles et activités culturelles, le site propose depuis quelques semaines une sélection exhaustive des principales options offertes au public. En un clic, l’internaute peut avoir un aperçu des meilleures sorties près de chez lui. Les options à l’affiche peuvent être agrémentées de commentaires, proposés par les internautes, permettant de se faire une meilleure opinion du spectacle de son choix.
Le site est entièrement gratuit et propose un accès facilité à la billetterie des spectacles. Avec votre nouveau guide culturel, vous n’aurez plus d’excuses pour ne pas sortir !
When people first began dabbling in mechanics, they looked for ways to help people think. There were mechanical calculators and astronomical clocks that made solving arithmetic problems easier. The machines required input by man, a series of programmed procedures, and an output.
As technology progressed, men looked for ways to reduce the need for constant input. We moved toward automatic, thinking machines as we programmed them to assess feedback. Windmills controlled their speed depending on the severity of the wind, temperature-regulating thermostats self-adjusted to maintain a certain temperature, and steam engines monitored pressure regulators to keep them from exploding. We no longer wanted help thinking; we wanted machines to think for us altogether.
Pause for a second… Is this a bad thing? Not having to constantly monitor temperature or pressure allows humans to use their time and energy elsewhere, going back to that idea of furthering humanity. If a machine can perform simple, routine functions, it seems to be more of an advantage than a disadvantage. Relying on that “thinking” technology gives you more freedom; more room for higher-order thinking. The only problem there is the consequence of failure. If something goes wrong with a pressure regulator in a steam engine, the entire thing could explode.
While consequences worsen the more we rely on technology, that intellectual freedom to advance humanity in other ways is worth the cost. For so many centuries, people were at war or were constantly just surviving to survive. Beyond philosophy and great war stories, none of the discoveries we learn about in school come from much farther back in history than a few centuries. We get the cliffs notes of the wars and the dynasties and eras, but only know Plato, Aristotle, and Socrates. What happened in between? Nothing of too much significance, apparently. If we don’t learn about it in public school, it is implied that it matters less to our culture; thus less to our current state of humanity.
All of that to say that the most important discoveries have come when we have been free to think deeply. We weren’t concerned with perpetual environmental monitoring, we didn’t need to obsess over where the next source of food could be found; we could learn and devote resources to creative thoughts and expression. We intellectually evolved.
Let’s go back to this idea of technology receiving, and adjusting to, feedback from the outside world. It fascinated the masses for hundreds of years, pretty much until we got sent into space on this godforsaken ship. Scientists, inventors, and psychologists began trying to define human life in mechanical terms. The heart was a literal pump and ideas merely a function of acquired information. If people were just machines, we could be replicated. The development of mechanical automata exploded: there were ducks that could chew, swallow, and excrete; birds that could sing; monks that could write; dolls that could play the piano.
These all operated on very specific, defined procedures. Even though they could interact with their environments, their interactions were controlled by human input and design. But what if they weren’t? Scientists and everyone else involved loved to think about the day those automata could become self-sufficient. Literature and movies began focusing on potential futures: both good and bad, which speculated about what self-controlling machines might do and how they could change the world.
A historian named Chistine Woesler de Panafieu suggested this new obsession to create humans mechanically was an effort to construct an entirely manmade world. The attempt to give machines life was an attempt to play God. The world of science men had erected for centuries continued to exclude nature, and for that they felt an incompleteness they were trying to recover by reassuring themselves they could be responsible for creation on a larger scale.
f man could create and control the environment to which their creatures responded, there would be no variability; no reason to expect a robot takeover or Frankenstein’s monster. We were trying to edge ourselves toward a utopia comprised of complex robots and little personal effort. Our desire to be separate from uncivilized animals had gone too far. With all of the progress in such a short amount of time, I questioned how long it would be before corruption overtook betterment.
Después de la primera declaración de intenciones con la que ayer inauguré el blog (creo que vendrá alguna más en lo sucesivo), quería escribir, contar, plasmar... qué motivos me han empujado a mover una idea así. No pretendo motivar a la gente a que haga lo mismo (que tampoco estaría mal porque todo es bueno...) sino intentar dar más datos acerca del proyecto en sí, porque igual que en una obra de arte, no sólo importa la obra, sino también el contexto en que se crea. (Me estoy comparando con una obra de arte? Cómo ve van las comparaciones, oye! Ayer el barro y hoy la obra de arte directamente... Sigo.),
Hace tiempo (no sabría ponerle una fecha fija), probablemente más de un año y posiblemente también más de dos, empecé a plantearme para qué me había servido la licenciatura de Historia del Arte... ya que muy pocas veces había trabajado en algo relacionado con los estudios (sí, algunas visitas guiadas, recepción en un museo, programaciones didácticas de arte para niños y adolescentes en empresas educativas..) pero todo temporal y poco constante, y ya hacía unos años que mis trabajos se alejaban de la formación académica... Y la verdad es que no me hacía ninguna gracia que ese trabajo se fuera por el retrete (¿acabo de utilizar la palabra "retrete"?). Tenía bastante claro que las oposiciones serían lo último (aunque me saqué el antiguo CAP/Máster en profesorado por si las moscas...); pero si no opositaba... y la oferta para trabajar en los museos de mi ciudad estaba complicado tirando a muy complicado cuasi imposible, qué leches hacía con mi titulín debajo del brazo... Sí, ya sé que se os ocurren muchas barbaridades.. Ese es otro capítulo aparte, lo de la titulitis en este país es de traca.. en fin...
Surge la gran pregunta: ¿Qué hago con mi carrera?
Pues lo que hice fue empezar a preguntarme a mi misma qué cosas se me daban bien y de qué manera podía combinarlas con la Historia del Arte. Llegué primero a la Gestión Cultural, pero en principio sólo vi que estaba destinada a unos cuantos gestores culturales-funcionarios (no conocí en ese momento a ninguno que trabajara en lo privado o por cuenta propia), por lo que nos quedamos en el ámbito institucional, todo rollo de "proyectos, presupuestos generales, boas, boes, bois y demás familia..." rollazo total!.
Desestimada la opción, seguí buscando y fui a dar con los cursos de Marketing para museos: ooooohhhh! se abrió un mundo multicolor ante mi. A partir de entonces, mi cabeza ha llevado un ritmo más frénetico de lo normal, porque veía que ahí podía haber salidas profesionales, porque, realmente, en la situación en la que nos encontramos, los presupuestos públicos no dan para nada en cultura y, o bien cambiamos el chip y los artistas y los centros culturales consiguen nuevas maneras de financiarse o la llevamos clara... Así que me afané en mi propósito de formarme en este nuevo asunto, del todo desconocido para alguien de letras de toda la vida... pero me resultaba tan revelador, tan nuevo y tan todo que me parecía la salvación a todos los problemas del mundo mundial cultural en el que caben todas las disciplinas artísticas: no sólo pintura, escultura, fotografía... también danza, música, teatro... era maravilloso!!
El descubrimiento del Marketing Cultural ha sido uno de los grandes momentos de esta historia, pero, sin duda, no serviría de nada si no hubieran pasado dos cosas:
- Uno/ One/ 1/ I (palito): muy importante, muy importante: salir de mi zona de confort. Probablemente lo más difícil de todo. Lo que más cuesta. Porque no sabes a qué te enfrentas, es lo desconocido total, es la selva.. Pero si no lo intentas, no sabrás nunca si funciona o no, si es lo que andabas buscando o si tienes que seguir probando... pero hay que salir, hay que probar y hay que aventurarse. También eso tiene su encanto. Sólo que el miedo al fracaso a veces es más fuerte, pero sólo a veces. La cuestión es moverse, probar y de todas todas, lo que seguro vamos a conseguir es aprender. Siempre aprendes, tanto si te equivocas como si aciertas, pero siempre aprendes algo, y eso es lo más importante, lo más valioso.
- Y dos/two/2/ II (palito palito): ¡¡conocer gente en mi misma situación!! Y pensaba que estaba yo sola en el mundo... y hay más historiadores y artistas en mi situación!! Ya no sólo sin trabajo "de lo suyo" (esto ya lo sabía..) sino con las mismas inquietudes que yo, con ganas de hacer cosas nuevas, con ganas de colaborar, de movilizar, de renovarse y actualizarse y de no darse por vencido, a pesar de la que está cayendo...
Hace unas semanas estuve en unas jornadas de #arteyredes en Zaragoza y supuso para mi un gran empujón, sobre todo emocional, para no cejar en mi empeño de seguir hacia delante, de no dejar de pensar, de proyectar, de proponer. Porque hay muchos profesionales que están haciendo unos trabajos buenísimos y que están dando resultado, porque se están adaptando a los tiempos y sus ideas están funcionando. Fue muy agradable poder charlar con Roberto de Infoculture (@es-infoculture) o descubrir los trabajos y ejemplos de diferentes bloggeras y gestoras culturales como Laura de @via_di_uscita, Nati de @musas20 o Pilar DM de @eldadodelarte.
Hay que adaptarse a los tiempos. Y hay que creer en uno mismo.
Si juntas estas dos cosas y las añades al Marketing cultural, ¿qué resulta? VIVO DEL ARTE (que no del aire)