An Archive of Our Own, a project of the Organization for Transformative Works
Y justo cuando el momento se volvía demasiado denso, demasiado real, la puerta se abrió de golpe con el rechinido más innecesariamente estridente de todo el refugio.
—¡Ah, carajo, lo sabía! —exclamó Scott, tapándose los ojos con una mano pero sin moverse del marco—. ¿Por qué tienen que ser tan obvios? ¿Un cartelito de "no molestar" era mucho pedir?--dijo con sarcasmo
Arthur, sin separarse demasiado de Alfred pero con una ceja peligrosamente arqueada, murmuró:
—¿Piensas mirar toda la mañana o solo viniste a arruinarnos el momento?
-¡Oh vamos, estaban en la mejor parte!- la voz provino de uno de los soldados betas detrás de nosotros, algunas risas y quejas siguieron en camarería
Scott bufó dramáticamente y bajó la mano de los ojos, aunque su sonrisa burlona seguía ahí. Arthur se sonrojo completamente, tan absorto estaba que se había olvidado de su pequeño "publico".
—Relájate, Shakespeare. No vengo a interrumpir tu luna de miel con el Capitán Problemas. Pero si es que quieres seguir salvando vidas, tu cerebro me es más útil que tus glándulas. Vamos, al laboratorio.

















