—Yyy, creo, que esto es tuyo—. Ofreció la camisa blanca al menor, esa que quitó prestada noches antes. @irisheir


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—Yyy, creo, que esto es tuyo—. Ofreció la camisa blanca al menor, esa que quitó prestada noches antes. @irisheir
Send me a ‘💤’ to jump on my muse while they’re trying to sleep.
La princesa estaba completamente entregada a los brazos de Morfeo después de haberse tomado dos pastillas para la fiebre, soñando con las olas romper en la arena mientras ella cabalgaba a Zael, su caballo blanco. Pero de pronto, de la nada, su sueño se vio interrumpido por un brusco brinco. Un brinco que la despertó y la hizo sentarse de golpe en la cama. “¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?!” preguntó aturdida y, sí, asustada. @irisheir
# + sio & jethro.
send me “#” for cell phone headcanons about our muses including:
Dom ;;
- what your muse’s picture is in mine’s phone
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Daddy.
- what your muse’s ringtone is in mine’s phone
xxx
- my muse’s last text to your muse
( sms ): ¿Cómo haces para que tu barba se vea tan bien? WTF
Sio ;;
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Crazy ass bitch ( Ireland )
- what your muse’s ringtone is in mine’s phone
xxxx
- my muse’s last text to your muse
( sms ): ¿Sigues odiándome?
Jethro ;;
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Jesucristo.
- what your muse’s ringtone is in mine’s phone
xxx
- my muse’s last text to your muse
( sms ): Sigo diciendo que te pareces a Jesús, dude. Como sea, robé todos los dulces de la alacena, si quieres... debes rogar.
&& Homecoming dance;
the dissaster.
quienes: Vladimir & Domnhall dónde: A saber Dios. triggers: ninguno lmao estos dos son más lentos dude
@irisheir <3
continuación de xxx
Vlad: Luego de eso se mantuvo en silencio porque, como siempre, no sabía cómo más ahondar un tema de conversación. En sí, su relación con el príncipe irlandés incluía cierta 'confianza' entre líneas, pero lo máximo que habían llegado a hablar era referente a su cicatriz. En si no se conocían muchísimo, no es que a Vlad le interesase que éste supiera el horrible secreto de su familia, pero eventualmente lo haría. Arrugó la nariz, distraído en su caminar. Parpadeó rápido al cabo de unos momentos cuando se vio dentro del elevador. —Claro...— Sonrió acercándose a la pared de metal, inmediatamente recostando su espalda. —Debo admitir que siento algo de miedo, ¿qué si quieres llevarme a un lugar donde me amarres y secuestres?—. Picó en broma.
Dom: Dom rió levemente. — Soy fuerte Vlad, pero no tan fuerte como para derrotarte, amarrarte y pedir rescate. — dijo, continuando la broma. Se consideraba una persona sana, y suponía que la definición de su cuerpo era aceptable. Aún así, no era nada en comparación con la experiencia del contrario. Según tenía entendido, era amplia. —Es algo así como 'pedirte prestado' por un rato, quizás volvamos antes de que alguien nos eche en falta. — dijo, siendo el primero en salir del elevador. Siempre terminaba un poco mareado cuando subía a uno, pero nada que no pasara luego de unos segundos. — Estaba pensando que tal vez nuestras razones para estar aquí son similares, y si estoy en lo correcto, entonces no tenemos que estar aburridos todo el rato.— sonrió en dirección del chico, manteniendo algo del misterio.
Vlad: Buen punto, pero la fuerza y agilidad física solía ser muy bien derrotada con algo de cerebro, Vlad lo sabía a la perfección, lo supo por las malas. Mordió su labio un par de veces, hasta que a la final sonrió. —Quizás no quieres un rescate, quizás quieres algo más—. Dijo este sonriendo ante las nuevas palabras. El rumano no tenía muchos amigos... Vale, si tenia unos cuantos, pero no de esos con los que podía bromear acerca de un tema sin volverlo un enorme plan o una conspiración. Suspiró, en serio contento por ese sentimiento que se asentó en su estómago. —No creo alguien vaya a extrañarme en la fiesta, a ti... Por otro lado—. Con cuidado, saliendo del ascensor, codeó uno de los laterales del menor. —Ah... Si tu lo dices, debe ser verdad—. Una nueva vez elevó los hombros. De veía distraído y relajado, pero ya por mera costumbre y paranoia le dio un buen vistazo al lugar sin siquiera tener que girar la cabeza como el exorcista. Cámaras, puertas, escaleras, luces, salidas de emergencia, extintores, trayectoria... Vlad, necesitas vacaciones.
Dom: Parpadeó repetidamente. — ¿Algo como qué? — inquirió de manera inocente, tratando de pensar en algún escenario donde... oh. Carraspeó. De pronto hacía mucho calor, ¿no? Probablemente llevar una sudadera gruesa tampoco ayudaba a su caso. Todo fuera por mantener una buena imagen ante las cámaras. Eso sí, estaba seguro que los medios poco dirían de él cuando su hermana se había vestido para matar, figurativamente. —No digas eso, yo... — no alcanzó a terminar la frase ' yo te extrañaría ', sería raro decirle algo así. Por muy cierto que fuera. Al cabo de un rato, encontró la salida que estaba buscando, guiando a Vlad hasta un balcón enorme y lo mejor de todo: vacío. Las luces y estrellas eran preciosas, pero la luna era la verdadera protagonista de la noche. —¿Qué te parece? No es tan emocionante como un baile, pero tampoco se está mal aquí. — sonrió para sí, ahora agradeciendo el abrigo de su atuendo.
Vlad: Se le ocurrían muchas cosas, pero quizás nada que fuese común a la primera. Muchos tornarían sus palabras en algo sexual, porque era lo más lógico... Pero como aparentemente Vlad vivía en la luna, pues él sólo se imaginó cosas que ni al caso. Terminó por torcer los labios sin dar una respuesta en concreto. Vlad podía ser muy observador en lo que le convenía, y... quizás de un tiempo para acá estaba ignorando adrede todos esos comentarios, o la falta de ellos, porque no tenía idea de como reaccionar a ellos. Podía ser despistado, a veces, pero no estúpido. Y conforme pasaba el tiempo era más difícil ignorarlo, porque le calaba cada vez más. Mordió el interior de su mejilla dispuesto a preguntar, pero no lo hizo, solo le observó con una tenue sonrisa. Pronto su atención voló a su alrededor, enarcó ambas cejas, respirando hondo. Tranquilidad, por fin. El rumano cerró los ojos por unos segundos disfrutando del pequeño espacio. —Quiero preguntar como conseguiste acceso a esto, pero creo que es mejor disfrutarlo—. Rió abriendo los ojos, extendió los brazos, como librándose de un peso imaginario. Y sin pensarlo dos veces se sacó los guantes, estirando sus dedos ante la brisa cálida.
Dom: Metió las manos en los bolsillos de la chaqueta, atraído por las risas de Vlad. Casi siempre evitaba quedarse mirando por prolongado tiempo, por pena a ser descubierto o bien porque tenía el presentimiento de que al chico no le gustaba que la gente se fijara demasiado en la cicatriz. Sin embargo, no pudo evitarlo. Aquel simple gesto provocó que Dom sonriera a su vez, sintiéndose complacido por verle contento. Y entonces notó que Vlad se quitaba los guantes y no pudo evitar quedarse contemplando. Nunca lo había visto sin aquellos guantes, por lo que esto era como revelar el truco de un mago. — Mejor no preguntes. — concordó. — ¿Te interesa la astronomía? — preguntó de repente, acercándose al borde para mirar al cielo en lugar de a su amigo.
Vlad: Guardando los guantes en su bolsillo trasero, ya que desgraciadamente no contaba con su saco, hizo exactamente lo mismo que Dom; de acercó al borde y observó la ciudad por un momento, pensando en la pregunta. —A veces leo al respecto, me parece un tema interesante, pero jamás he ahondando mucho—. Asintió, su mente estaba demasiado envuelta en milicia como para pensar en algo más además del peso de la corona. —¿A ti te gusta? —. Giró a verlo un instante, luego miró sus manos desnudas, acomodando el anillo en su dedo medio. La joya en medio, igualando la forma de un corazón real, las venas en negro y las espinas, perfectamente diseñadas, abrazándolo para rematar todo con los rubíes demostrando lo que parecía sangre brotar. Vlad se distrajo un tanto con esto, pensando como aquel diseño le venía tan bien, incluso cuando fue diseñado por su tío abuelo para su abuelo. Suspiró mirando lejos, porque no era momento de tonterías. —¿En algún momento has sentido que no perteneces a un lugar, Dom?—. A veces sus acciones estaban fuera de lugar y tiempo, pero no sabía cuando tendrían un momento tranquilo como ese. Vlad sentía que tenía que hablar, así fuese un poquito.
Dom: Recorrió con la mirada el firmamento, sintiéndose inspirado por la vista. — Me gusta, pero eso no significa que lo entienda. — rió — Lo mío es la Historia, la Política... todo lo que está aquí, en la Tierra.— dijo. Dom volvió a mirarlo cuando la pregunta quedó al aire. Repitió la pregunta internamente, ¿Alguna vez se sintió de esa forma? Pensando en la clase de vida que había llevado, en todo lo que tenía a su alcance y la persona que era..., rara vez se sentía angustiado. Tenía claro su sitio en el mundo. Se rascó la barbilla, dedicándole una curiosa mirada al contrario. — Muy pocas veces, si te soy honesto. — respondió al cabo de un minuto. — Intento mantenerme en el camino que conozco, donde siento que me desarrollo mejor. — sonrió levemente. — ¿Sientes que no perteneces a un sitio? — era su turno de devolver la pregunta, y de volver la mirada a su silueta.
Vlad: Por un segundo no pudo identificarse en las palabras del menor, porque de muy joven siempre se encerró en los mundos imaginarios de los superheroes, ya luego puso los pies en la tierra. Asintió y escuchó, de alguna forma no pudo despegar los ojos de la figura contraria. Claro, no todo el mundo se sentía fuera de lugar, y quizás eso era lo que le gustaba de Dom, que estaba seguro de donde estaba y a donde se dirigía. Sintió algo de... envidia sana. Sonrió, porque su pregunta obvio terminaría desviándose a él. Apartó la vista casi de inmediato, doblando su cuerpo para cruzar sus brazos sobre el borde y apoyarse, viendo a la nada. —Sería sencillo decirte que era una simple pregunta que se me cruzo por la mente y disuadirte—. Arqueo las cejas. —Siento que no pertenezco a ninguna parte. Sobre todo a mi familia. ¿Has visto a mi hermana? Imagínate una familia así, todo el tiempo...— La forma en la que lo dijo, quizás, sonase se la forma equivocada. Vlad amaba a su familia, era especial, era increíble, única. Pero el parecía la pieza que jamás encajaba en su rompecabezas. —No me malentiendas, yo amo a mi familia. Yo daría mi vida por ellos...— Torció los labios, regresando sus blancos ojos al castaño. —Olvídalo—. Sonrió, claro que dicha sonrisa jamás llegó a sus ojos.
Dom: Conforme Vlad iba hablando, fue descubriendo que había frases que ya había escuchado antes, en labios más jóvenes, en una voz femenina. Sintió un incómodo revuelco en el estómago, pensando en su propia familia por un momento. —No tengo que imaginarlo... — hizo una mueca. Sin tan siquiera pensarlo, rodeó con el brazo al chico en un amigable medio abrazo. —Nadie te ha acusado de no amarlos, Vlad. — dijo — Las familias siempre son complicadas. En especial para nosotros. — reflexionó — ¿Sabes? Creo que los momentos donde me he llegado a sentir así han sido, precisamente, con Siobhan. — admitirlo en voz alta fue como quitarse un peso de encima. Dom ya no sabía qué hacer para intentar acercarse a ella. Era imposible. — Relacionarse con otras personas es complicado. — declaró, dando un apretón para después soltarlo.
Vlad: Por unos segundos se congelo donde estaba, no esperaba eso, o quizás sí, no le iba a dar una vuelta entera al asunto. Parpadeó repetidas veces alzando su brazo casi de forma inmediata para apartarlo. La única persona que le abrazaba era su hermana ya que de un tiempo para acá rechazó hasta el mismo toque de su madre. No lo hacía queriendo, simplemente no se sentía acorde. Estaba claro que él mismo se aislaba. Posicionó su mano en el pecho de este justo cuando se separó, y quizás se vio... extraño porque quería apartarlo pero ya este lo había echo y el movimiento parecía querer atraerlo. Quitó la mano como si nada, pero no giró la mirada. Qué bueno que mientras luchaba consigo mismo y el hecho de que se atrevió a tocarle sin el guante (dejémoslo para después, V) le rondó la conciencia, tuvo tiempo de escucharle. Siobhan y él se habían visto un par de veces, no es que se llevaran bien o mal, era algo neutro. —Eres muy contento para nosotros—. Intentó suavizar el tema que él mismo inicio, porque ya comenzaba a tener ganas de excavar y excavar en sus problemas y hablarlos con el otro hombre. —Siento que... ¿Sabes? Siento que a la única persona que quería impresionar era a mi abuelo, pero al intentar ser... una mejor opción para el país, para la seguridad, no lo sé, arruiné todo. Porque me convertí en... —. Me convertí en la persona que le causó dolor de alguna manera, seguí los pasos, sin saberlo, de alguien que lastimó a mi abuelo. Soy el recordatorio de todo eso, todo su sufrimiento, y no puedo cambiarlo. Vlad se tragó todo eso, porque no era estúpido. Agachó la mirada, parpadeando muchísimas veces, los sentía vidriosos, y no era una buena señal. —Parezco una quinceañera—. Se quejo en voz baja, frunciendo todo su rostro.
Dom: Dom rió levemente, sacudiendo la cabeza.—Quizás.— murmuró, no podía hablar por Vlad pero estaba seguro que las razones de su hermana para mantenerse alejada eran bien distintas.—Nos convertimos en lo que haga falta para proteger a la familia.—dijo, su mirada fija en la vista que tenían de todo cuanto estaba arriba y abajo de ellos, poco consciente de los movimientos del chico; más absorto por el tema que por su lenguaje corporal.—Es bueno que hables de estas cosas, Vlad. Quedarte con eso adentro te hará daño. Y me siento agradecido de que lo hables conmigo.— mostró una sincera sonrisa al chico.—Lo más difícil es encontrar la manera de estar en paz con las decisiones tomadas.
Vlad: Aún cuando había dejado ir más de la cuenta, seguía sintiéndose igual. Es decir, toda esa insistencia de su hermana para que 'se abriera mas' realmente no servía de nada. ¿Qué ganaba con hacerlo? No cambiaba el hecho de que se sentía la mayor deshonra de su familia. Alzó las manos, apoyando los codos firmemente en el borde del balcón, su rostro apoyado en sus palmas conforme miraba al frente. —Hablarlo tampoco es que haga mucho—. Vociferó sus pensamientos. Volteando sus palmas acabó por apretarlas contra su rostro, masajeando sus cerrados ojos con la yema de sus dedos. —Supongo—. Gimoteó contra sus manos. Extrañamente no se sentía avergonzado de todo el momento, es decir, era embarazoso ir contando tus penas a medias, pero no sé sentía... mal. No se arrepentía.
Dom: — No siempre se siente así, pero a la larga es mejor. — aseguró, palabras que sonaban muy sabias. Si tan sólo Dom siguiera su propio consejo, entonces no tendría tantas cosas enmarañadas y cosas sin resolver. Siguió con atención los movimientos de manos de Vlad, como queriendo memorizar su forma. Era un pensamiento inapropiado, pero le gustaban. Le gustaban todavía más ahora que sabía de dónde venían las cicatrices y aquella actitud taciturna. — Si no te quisieran, no se preocuparían por saber más de ti.— dijo, mirándolo directamente.— Intenta no hacerte tan difícil con ellos, por experiencia puedo decir que eso duele...— bufó, memorias se arremolinaban entre sí.— Te sientes incapaz de ayudar. — añadió en un hilo de voz. — ¿Puedes creer que antes le tenía miedo a las alturas?— cambió de tema, presintiendo que era lo mejor para ambos.
Vlad: No estaba seguro al respecto, pero ponerse pico y pala con el tema tampoco es que fuese buena idea. Vlad era demasiado testarudo, pero tenía la esperanza de algún día dejar de serlo. —Sé que me quieren, yo los quiero nos cuidamos y llevamos. Tampoco que me haya ido del país y viviese bajo el agua para evitarlos—. Aunque el tema era delicado y estaba agradeciendo las palabras de Dom, de pronto el pensamiento de haberse resguardado bajo agua solo para evitar a sus familiares le hizo reír. Meneo la cabeza irguiéndose, frunció los labios y observó al irlandés mientras hablaba esta vez. Asintió, dándose cuenta que quizás el menor hablaba de la experiencia. Simpatizó torciendo un poco los labios, y en cierto punto alzó su brazo y apretó el bicep de este. Fue un movimiento que ni él vio venir, y el toque fue rápido, porque un segundo después estaba cruzado de brazos, riendo de forma suave. —Puedo creerlo. Yo antes le tenía miedo a las armas, y llevo una en el tobillo—. Humedeció sus labios, negando con la cabeza, aun sonriendo.
Dom: La idea era tan ridícula que Dom no pudo evitar reír al igual que el chico—.Supongo que eso sería demasiado.— concordó. Observó a Vlad manteniendo la sonrisa en el rostro, contemplando la manera en que reía, lamentando un poco que fueran raras las ocasiones donde pudiera presenciar dicha expresión. Sentir el contacto de su mano contra la piel lo dejó en blanco, sin duda algo inesperado. Decidió pasar por alto las extrañas sensaciones y cosquillas, culparlas al frío y lo sentimental que se ponía al ver la luna. — ¿Puedo verla?— inquirió con una evidente y genuina curiosidad. Dom no era ignorante en cuanto a las armas, pero tampoco se consideraba un ciego entusiasta. Las armas eran algo así como el amor para él, muy bonitas en aspecto y teoría, pero mejor a cierta distancia.
Vlad: Apretó entonces la nariz, la risa pasada era nada comparado con la carcajada que abandonó sus labios. Negó con la cabeza, no en negativa a la petición, sino porque de todas las reacciones esa era la última que se le cruzó por la mente. Ladeó entonces su rostro, sus blancos ojos fijos en el rostro irlandés. —¿En serio?—. Inquirió, en ningún momento dejó de sonreír. Aguardó un segundo, ni siquiera esperó una respuesta cuando se inclinó, sacando la Glock de la funda en su tobillo. Siempre tenía el seguro, así que irse preocupando con matar a alguien sin querer no estaba en sus planes... ¿verdad? La mantuvo un momento en su mano, luego la giró; ofreciéndosela al castaño.
Dom: Observó el arma en manos de Vlad y tuvo que recordarse que el joven estaba sumamente familiarizado con esas cosas. No estaba seguro de cómo sentirse al respecto, pero esos pensamientos se desvanecieron cuando tomó el arma, examinándola de un lado y el otro, encontrándola extrañamente acoplada a su agarre. Como si fuera cualquier cosa, comenzó a armarla y desarmarla, concentrado en la tarea. —¿No se ofenderán contigo por llevar un arma de Austria?— bromeó, apuntando a nada en particular, el cielo o algún edificio. Después, se la devolvió.—No se puede ser demasiado precavido, supongo. Aunque no puedo imaginar que te dejarán entrar con eso, así que... ¿La trajiste a escondidas?—.
Vlad: Se cruzó de brazos, observando al menos manejar su arma. Ladeó el rostro, frunciendo las cejas, finalmente meneando la cabeza rió. Sinceramente no le importaba si los demás se ofendían, él tenía permiso de llevar el arma y como era paranoico pues... Alzó los hombros. —No es que me importe mucho—. Admitió pasando su mirada entonces al horizonte, de nuevo, preguntándose cuanto tiempo duraría aquella fiesta, porque estaba seguro de que esa misma noche terminaría rindiéndole cuentas a Darius... el viejo ya estaba en Dubai. Apretó los labios un segundo, girando el rostro cuando se le devolvió el arma. Esta vez en vez de colocarla en su funda, la guardó entre su pantalón. —Tengo permisos de portar arma, además muchos piensan que soy de seguridad así que... ¿para qué quitarles la linda idea?—. Elevó su hombro derecho con una sonrisa, incluso se vio infantil.
Dom: — No, supongo que no tiene importancia.— concordó. ‘Lo que ves no te hace daño’, y si nadie sabía del arma, no había punto alguno en preocuparse por ello. En todo caso, no le preocupaba que Vlad llevara una. Sería alarmante que fuese uno de los más jóvenes.—¿De verdad te confunden con Seguridad?— elevó ambas cejas, y luego negó.— No tienes pinta de guardaespaldas, o algo similar.— aseguró, quizás un poco molesto porque la gente pudiese hacerse esa clase de ideas erróneas. Por supuesto, todo rastro de enojo desapareció con aquella sonrisa de parte del chico.— Al menos lo tomas con alegría.— imitó el gesto, sonriendo de manera infantil.
Vlad: Alzó los hombros, un poco más despejado que al principio. Estaba realmente agradecido de que Dom lo hubiese sacado de aquel bullicio. —Normalmente lo hacen, pero es de lo más normal. Trabaje con seguridad nacional unos años antes de regresar al palacio para asumir mía responsabilidades. Digo yo que la imagen se me quedó—. Aparentemente no iba a dejar de sonreír. Quizás había sonreído más veces aquella noche que en todo el mes. Se obligó a apretar la nariz y los labios, tratando de dejar la estúpida expresión, pero parecía imposible. Parpadeo rápido, dándose cuenta que quizás el haberse perdido de toda la multitud crearía los rumores. Suspiró pesado. —¿No te has puesto a pensar que cuando se den cuenta que no estamos pensarán lo peor? ¿Debería abrirme la camisa y despeinarme?— Arqueó las cejas, riendo. De nuevo... Vlad, chill amigo.
Dom: Dom hizo una mueca. — Aún así...— sabía que su enfado no tenía base alguna más que la propia indignación porque alguien no reconociera a un miembro de la realeza al verlo. En ese sentido, era tan conservador como sus padres. — Debió ser raro volver a casa luego de ver todo lo que sucede afuera. — dijo, recargándose en el barandal. Tras las palabras del contrario, alzó una ceja en confusión. Tardó unos segundos en comprender lo que estaba diciendo, distraído por sus recuerdos y otras cosas. — Oh, no sé. Creo que nos consideran demasiado serios para esas cuestiones.— ladeó una sonrisa, disimulando que la propuesta en broma no le parecía en cierto grado, atractiva. — ¿Te molestaría demasiado si surgiera el rumor?— inquirió, una expresión extraña cruzando por su rostro, buscando en los gestos de Vlad por alguna respuesta. — A mi padre le daría un ataque, probablemente. — rió, su padre no aprobaría tantas cosas suyas que no sabía, que ya no estaba seguro si debía proteger esos secretos o dejarlos salir.
Vlad: —Supongo que es normal cuando desaparecí del ojo público por quince años—. No es que excusase a los demás de no reconocerlo, pero era algo a lo que se acostumbró y a fin de cuentas fue decisión suya. Ladeó su rostro, sonriendo ante la indignación que el otro trato de mantener oculta, pero conocía esa mirada, su abuelo se la dedicaba de vez en cuando por el mismo tema. Vale, quizás a Vlad le considerasen extremadamente serio para algo así, pero ¿Dom? Vamos... Le dedicó una mirada medio incrédula, torciendo los labios. —Los rumores no me molestan... Bueno, ese tipo de rumores no. No veo problema alguno con que la gente piense lo que quiera pensar... Tampoco es como que si algo así fuese a pasar sería desheredado y lanzado a la hoguera—. Aclaró. Rió entonces porque podía creer que el padre del castaño se muriese por algo tan... tonto. Suspiró apoyándose contra la orilla, reposando su cadera. —A este punto un rumor así quizás hasta ayude a borrar la impresión de que el heredero de Rumanía no ha besado a nadie en toda su vida—. Bufó.
Dom: — Quince años... — repitió en un murmullo, impresionado. — No puedo imaginarme pasar tanto tiempo lejos de casa. — admitió sin un ápice de vergüenza. Adoraba su tierra, y a su familia a pesar de todo. — Incluso mientras estuve desaparecido por meses, todo lo que pensaba era en volver ahí, ver a mi familia. Abrazar a mi madre —. La emoción por las memorias terminó por formarse en un nudo en la garganta. Se había perdido muchas cosas al estar atrapado en la tormenta. — Aunque no muchos pueden decir que volvieron de la muerte, por así decirlo. — bromeó con tal de desviar la conversación de aquel rumbo tan mórbido. — No, supongo que no. Pero incluso ahora hay gente que tiene estigma con respecto a eso. — se encogió de hombros. — ¿Hay algo de verdad en ése rumor? — preguntó, la vista puesta en el rumano, y una ligera sonrisa en los labios.
Vlad: La respuesta variaba de persona en persona, y sabía muy bien que no todos entendían porque había tomado tal decisión años atrás. Puede que se arrepintiese, ahora, antes ¿por siempre? Pero ya estaba hecho. Le escuchó, entendiendo el sentimiento, porque Vlad era un niño cuando abandonó su hogar y extrañó a su madre, padre y hermana. Fue solitario y muchas veces quiso regresar, pero nunca lo hizo. Nuevamente suspiró, porque aquellos pensamientos no eran algo que realmente desease rememorar. Nuevamente, como si no pudiese parar de consolar, extendió su mano y apretó el brazo de este por unos instantes. —Creo que debemos dejar de hablar de lo malo que fue el pasado y centrarnos en lo bueno que está siento el presente. O nos pondremos a llorar y tendré que buscar una botella de Jack Daniels—. Le sonrió, dejándole ir por fin. —Mhm, sí... Imagínate hace años—. Mejor imagínate el incesto hace años. Vlad rió para si mismo, tratando de dar la impresión de que era por la pregunta y no por su pensamiento. Necesitaba un trago, o dos. —¿Qué crees tú?— Arqueo una ceja. —No soy de lo más animado en las fiestas, y tengo una cara poco atractiva, hagamos matemáticas—. Jamás le había molestado... hasta ahora.
Dom: El irlandés rió ligeramente. — No voy a ponerme a llorar. — dijo — Seguro, el tema es serio pero no me molesta. La verdad es que nunca he hablado con nadie de ello. — confesó, lo cual era gracioso considerando el consejo que había ofrecido hace nada con respecto a no guardarse las cosas. — Aunque no pienso detenerte si buscas una botella de Daniels. — sonrió, sus ojos vagaron por un momento a la mano de Vlad, por quién sabe cuántas veces en el rato que llevaban apartados de la fiesta. — Eso es mentira. — bufó — Eres atractivo. — para cuando se percató de lo rápido que había dicho aquello y lo seguro que sonaba, ya era tarde para hacerlo pasar como una broma. Bueno, ¿Qué más daba? No estaba mintiendo. — Quizás deberíamos volver y asegurarnos que los pequeños no estén haciendo tonterías. — sugirió, mirando a nada en particular.
Vlad: Deseaba con todas sus fuerzas que una botella apareciese de la nada y le diera en la cabeza, es que ya había llegado al punto en que dejaba de ser lo que el ejército diezmó y regresaba a ser lo que fue de muy joven. Vlad tenía miedo de si mismo a veces, quizás por eso no dejó la fuerza armada, porque quería dejar de sentirse... extraño. —Pues parece que ya hemos compartido cosas de nosotros que nadie más sabia—. Le miró directamente a los ojos, porque sus palabras tenían significado. Se sentía honrado de saber más acerca del menor, quizás se sentía mejor él por haberle contado cosas. Sonrió de forma suave, listo para dar media vuelta y salir de ahí por una botella, claro que se quedó donde estaba perdiendo la sonrisa poco a poco. Quizás su ensimismamiento fue lo que causó que este desease volver a la horrible fiesta. Frunció las cejas y negó con la cabeza, sonriendo de nuevo. —Lo sé, supongo... Que soy atractivo—. Murmuró, confundido de porque estaba hablando de nuevo. —Pero también es mi actitud, porque jamás sentí ninguna necesidad de... ya sabes. No lo vi como algo importante antes—. Susurró esto último antes de humedecer sus labios, jamás perdiendo de vista al castaño. —¿En serio quieres volver a esa fiesta?— Cuestionó.
Dom: — En ese caso, esperemos que no hayan cámaras o micrófonos ocultos. — la broma quedó a medias. Si le había confiado aquello a Vlad era precisamente porque le inspiraba la suficiente familiaridad como para decirle cuestiones que nadie más conocía de sí. De nada serviría aquello si todos llegaban a saberlo... suspiró. — Supongo..., que puedo entender porqué no pensabas en eso antes. — simpatizó, abriendo y cerrando la mano; luchando contra el impulso de volver a darle un pequeño abrazo. Según veía, era mejor para Vlad mantener cierta distancia. — Te ahorraste hasta ahora muchos problemas, créeme. — rió por lo bajo. Su mirada se suavizó al aterrizar en los claros ojos del chico. — No, no deseo volver. — se sinceró. — Pero parecía lo más educado de sugerir.
Vlad: Realmente esperaba eso, porque si... si realmente había una cámara o micrófono oculto se lanzaría de un precipicio, sin mentir. Ya tenía suficiente con toda la tensión con su primo como para añadir sus problemas a la lista de cosas que sus abuelos no debían saber. Se limitó a arrugar la nariz con una sonrisa en los labios. Ladeó el rostro, porque dudaba realmente que éste supiese por qué no pensaba en todo el asunto. En sí, era porque jamás le surgió la curiosidad... no le parecía interesante, atractivo o necesario ¿quizás? —Si tú lo dices... ¿supongo? Aunque eso no me va a ayudar mucho cuando deba casarme... ya sabes—. Suspiró, tratando de no pensar en ello. Era mejor no hacerlo, porque cuando no estaba obligado a casarse o... tener hijos, sentía que aquello era fundamental, de alguna forma. —Ah, porque pensabas que todo se iba a tornar raro porque piensas que soy atractivo ¿no? Dom, mi familia es pro-gay ¿sabías? Bueno, sería bastante raro que saliera yo homófobo—. Rió, rascando su cuello, nervioso. —Uhm, ¿podría pedirte... un favor? Como, yo sé que no debería abusar de ti y todo, pero ¿crees que sea posible quedarme contigo?—. Mordió su labio inferior un par de veces, esperando ya la negativa.
Dom: —Oh.— se miró los zapatos, incómodo con el tema. No estaba seguro si era por la cuestión de la charla del matrimonio o por otra cosa. En sí, toda plática que involucrara bodas lo ponía de mal humor, y tenía sus razones para ello. —Bueno, seguro hallarás solución a ello cuando sea el tiempo.— intentó sonreír como siempre, fallando miserablemente. —No quería volver la plática algo incómodo. Además, no puedes culparme por intentar ser precavido. Aún ahora, uno nunca sabe cuando se topará con alguien que sea conservativo a más no poder.— se rascó la barbilla, pensando en un par de duques y lords que llenaban esa descripción.— Por supuesto.— replicó de inmediato, si acaso algo distraído por la manera en que Vlad se mordió el labio tantas veces. —Es... uhm, sabes, olvídalo. Si no quieres contarme el porqué está bien. — sonrió. — Para eso son los amigos, ¿no?
Vlad: Realmente esperaba no hallar una solución al problema, porque simplemente pensar en hacer algo como aquello, o más, con alguien... tocar a alguien, le ponía la piel de gallina. Apretó los labios un segundo, asintiendo. —Cierto, tienes razón. Pero al menos pudiste darme algo de crédito y pensar que no iba a volverme loco y darte un tiro—. Elevó los hombros, sonriendo. Obviamente aún existía esa mente retrógrada, pero daba gracias a su familia por no pertenecer a ese círculo. Lastimosamente, aun en su familia había una hierba mala. Sonrió ante la pronta respuesta, aunque debía de extrañarle la rapidez de su aceptación, obviamente terminó suspirando, acortando un poco la distancia entre ambos. Ya estaba algo paranoico pensando en que en serio habían micrófonos escondidos. —Es solo un problema que tengo en mi habitación y no quiero solucionar esta noche—. Explicó rápido. —Gracias, buscaré la forma de pagártelo—. Susurró, ladeando su rostro, sonriendo.
Dom: —Tienes toda la razón, y me disculpo por ello.— admitió, hasta ahora Vlad no le había dado motivos para sentir desconfianza. Lo que es más, siempre actuaba con amabilidad y paciencia; incluso le había contado el porqué detrás de las cicatrices. Eso debía valer algo, y debía ser más cuidadoso para no echar eso a un lado.—Ya, no te preocupes.— sonrió, dando una breve palmada al hombro del contrario, sus ojos vagaron a sus labios al verse en cercanía tan repentina; volviendo al instante a los claros ojos de Vlad.— No hace falta pagar nada.— rió.—Aunque podrías invitarme una hamburguesa, algo así.
Vlad: —No tienes que disculparte, nunca se puede ser muy precavido, y es mejor prevenir que lamentar ¿no? —. Podía entender aquello dado que él mismo trataba de respetar cada cosa y era un poco... paranoico. Demasiado. Alzó los hombros porque igualmente se preocupaba, no es que por arte de magia dejaría de hacerlo. Se quedó en total silencio unos instantes, seguro de que había cometido un error al acercarse tanto. Pasó su mirada de forma inquieta de los ojos azules a los labios contrarios tal cual el menor hizo con cero disimulo. Quiso hacerse hacia atrás y ya, simplemente hacer que no pasó nada, pero en cambio, quién sabe porqué de hizo hacia adelante. Claro que de detuvo a medio camino, congelado ante la realización de sus acciones. —Ujum—. Aunque no sabía que rayos había dicho.
Dom: — No puedo discutirte eso.— negó ligeramente, riendo por lo bajo. — Sobre todo en el mundo donde vivimos.— la manera en que vivían, lo que se esperaba de ellos... Dom se limitó a sostener la mirada del contrario cuando sintió el peso de la mirada ajena, incapaz de moverse o decir alguna tontería como antes para aligerar una situación que rápidamente se le iba de las manos. ¿Qué hacer? Era imposible no reconocer lo que había estado a punto de suceder. Dom tenía la posibilidad de retroceder o continuar con ello, pero todo en su interior estaba en conflicto. — Mmm. — la conversación estaba olvidada, en definitiva. Mortificado por sus pensamientos, optó por girar el rostro y librar a Vlad de la molestia de tenerlo tan cerca. Buscó a tientas la mano del chico para darle un apretón, siendo interrumpido por sonidos que venían de atrás. Apenas alcanzó a rozarlo cuando un guardia se hizo presente. — Supongo que ahora sí notaron nuestra ausencia.
Vlad: No notó el aire que contuvo en sus pulmones hasta que el castaño giró el rostro y un pesado suspiro abandonó sus labios. Se acomodó sin decir mucho, sintió el roce pero realmente no tenía mucho en la cabeza además de lo que acababa de pasar. Aclaró su garganta, asintiendo. Claro, en cualquier momento iban a darse cuenta. Buscó sus guantes y se los colocó, luego fue por su arma y la guardó donde nadie fuese a notarla, porque llevarla en la cintura tampoco inspiraba confianza. —Igual no pienso volver a la fiesta—. Se quejó, aunque su tono no denotaba ningún tipo de molestia o irritación. Cerró los ojos un momento, tratando de no repetir lo sucedido, fallando miserablemente; por supuesto. —No sé si necesito un tragos o una aspirina—. Susurró girándose en sus talones, dispuesto a salir de ahí ignorando como se sentía, como todo giraba a su punto de vista, como podía sentir el sonrojo en sus mejillas el cual podía culpar a la brisa. Vlad frunció los labios, pasándose una mano por el cabello, sacándose la liga, ya le valía un poco la presencia. —¿Vamos?—. Tenía que darse crédito, en todo ese tiempo hizo caso omiso al de seguridad.
---Esto apenas comienza y ya me quiero ir---. Susurró para sí mismo dándole un largo sorbo al trago que se le entregó al entrar. ---Me gusta tu traje, todo lindo---. Rió, alzando las cejas. @irisheir
hii <3 vi que irlanda está libre y quería saber si es posible pasar a Dom & Sio para allá, por favor.
¡Ya he hecho el cambio! Sio y Dom ahora son oficialmente monarcas del hermoso país de Irlanda.
&& Cinderella.
yes or no; besos bajo la lluvia?
Por supuesto que sí.
top 5 platillos/comidas
Domnhall, compañero. ¿Para qué quieres saberlo? ¿Acaso me invitarás una comida más tarde? Más te vale, eh.
La pasta. De todas las formas habidas y por haber. No importa si es sola, o con salsas. Me gusta al horno o normal, larga o corta. Pasta.
El sushi. No era muy amante de los mariscos, pero mi novia lo fue. Supongo que aún me gustan gracias a ella.
Los tacos, too.
Filete de pollo con Ajvar.
¿Pizza? Supongo.
Me gustan demasiadas cosas como para ponerme a enumerarlas. Pero eh, guapo, cualquier cosa que me des será bien recibida.
