irisheir
“Honestamente, no tengo idea.” replicó. Quizás una vez creyó ser capaz de entenderla, pero la brecha entre ellos era inmensa. La Sio que veía, caminando sola con una sombra de odio sobre ella no era la misma chica que había llegado al castillo bajo órdenes suyas, una vez que se enteró de su identidad. No era su cómplice ni su compañera leal, la única que no había perdido esperanzas en encontrarlo. Dom había provocado esta pérdida, pero eso no eliminaba la pena que sentía. “No podían. A veces tengo la sensación de que yo tampoco lo aguantaré por siempre.” rió levemente. Sonrió ante el beso, inesperado pero agradable. El espectáculo dio un giro a la melancolía de antes, ahora reía y se sentía más calmado. Le gustaba poder hablar de estas cosas con alguien que realmente comprendiera, que simpatizara con él. “Qué caballeroso.” bromeó, marcando el paso hasta la sala de cine. Eso sí, primero se hizo con un bote de palomitas, unos nachos, y una bebida. Parecía comida para tres, no para uno solo. “Me arrepentiré de esto después.” dijo más para si mismo, eligiendo un buen asiento en el medio, acomodando las cosas en su sitio.
Sonrió negando un par de veces con la cabeza, al menos el pequeño momento de tensión había pasado y podían volver a lo que iban, que no le entusiasmaba la verdad, pero ya qué más. Arrugó un tanto la nariz al ver las cosas que el castaño tomaba, él se limitó por un par de chocolates y una bebida energética. Observó los alrededores y parecía que nadie tenía ganas de ver lo mismo que ellos, porque tan pronto dijeron lo que sería los pocos que estaban se fueron volando ¿por qué la gente era así? Suspiró sentándose a su lado, sin esperar mucho abrió uno de los chocolates, el cual comenzó a comer. “Puedes quemar todo eso luego.” Asintió hacia el montón de comida del otro, riendo. Golpeó suavemente el hombro del irlandés dejando sus cosas sobre sus muslos para poder sacarse los guantes. “Entonces... si me quedo dormido me deberías de perdonar ¿no?” Bromeó.










