Episodio 4x17: "Quién eres de verdad”
{ Centro de Atención Supernatural sede Chicago - 16 de Agosto, 2018 }
El chico después de varios días de descanso había retomado el trabajo justo el día miércoles. Estaba en reuniones para pedir permisos para darle las mismas funciones a Zhenya que él tenía y además, era necesario a la hora que tuvieran cualquier emergencia. Eran dos mejor que uno. Apenas tuvo el visto bueno para analizar la situación en la videoconferencia, revisó los mensajes de texto y salió volando del edificio. Ni siquiera alcanzó a cambiarse el traje de trabajo que llevaba puesto ya que había salido temprano con éste.
Se metió al edificio donde puso la clave de entrada de los departamentos y subió las escaleras para llegar rápido. En menos de dos minutos estaba entrando por la puerta, sin ser muy sutil con el golpe de éste.
— Zhen, ¿Dónde estás? — Preguntó a viva voz.
Zhen se había levantado junto a Jesse pero a diferencia había partido al gimnasio, los días en los que había reemplazado a su esposo no había bajado a entrenar por lo que debía recuperarse. Su entrenamiento llegó a la mitad debido a un mensaje que la alarmó por completo. La rubia salió del centro con la moto de su esposo, sin avisarle aún de lo que estaba sucediendo ya que necesitaba estar segura y analizar la situación antes de ponerlo en riesgo, una vez más. Demoró un par de horas, donde pudo ver a Aleksander, el hombre que había sido su compañero por tantos años y que en la última ocasión había perdonado su vida y la de su esposo; pero no la de su bebé.
Más allá del rencor, Zhen también sabía que le debía un favor, y por eso fue que se comprometió a ayudarlo cuando le explicó la situación. Una vez en la casa llamó a su esposo, y al verlo entrar por la puerta no pudo evitar su rostro de preocupación, observándolo fijamente.
— Tenemos un problema — Dijo acercándose a él, pasándole los cascos para indicarle que debían salir del centro. — Aleksander está acá. Quien... nos dejó escapar en el bosque — Explicó mientras lo observaba fijamente. — Está arrancando, y necesita de nuestra ayuda — Puntualizó.
Observó el casco y su ceño se frunció casi de inmediato cuando le explicó con detalle de quién era. Por nombre jamás hubiera relacionado con el incidente. — ¿Por qué haríamos eso? ¿Por qué harías eso? — Farfulló con su voz más grave de lo normal. De solo recordar la sensación de esas fechas le causaba gran indignación y eso era mucho mejor que la tristeza.
— ¿Qué necesita? — Botó el aire de sus pulmones de forma pesada, al recordar que debía seguir haciéndolo. No tenía ganas pero no olvidaba que estaba Zhen con él y eso era algo.
— Porque él me salvó muchas veces. — Dijo sabiendo que tal vez Jesse no iba a entenderlo del todo, habían sido compañeros de misiones muchas veces, y sabía que su esposo solo había visto la versión de él en el bosque, donde había recibido ordenes y aún así había sido desobediente al dejarlos con vida, probablemente fuera una de las razones de por que el joven escocés estaba arrancando ahora. — Y él me ayudo a escapar, para llegar hasta acá — Explicó mientras lo observaba. — Necesita protección, y un refugio. — Murmuró mientras humedecía sus labios, suspirando, sentía su corazón latir muy rápido. — lo están siguiendo desde Rusia y las opciones son volver o morir, claramente no quiere ninguna — Finalizó, quedándose en silencio.
— ¿Pero sabes que podría pasarnos a nosotros? Hice un informe con la situación, podríamos generar pánico al traerlo y asustar con comprometer los centros — Puso su mano en su cintura y cerró sus ojos intentando pensar. — ¿Crees en lo que dice? ¿Qué pasa si es una trampa y dejo el camino libre a que te lleven? Zhen, nos ha costado estar escondidos y no quiero perder más — Confesó tomando el casco con más firmeza, dudando si moverse o no hacia fuera del departamento.
Se acercó a él tras sentir su mano en su cintura, alzando la mano libre hacia su mejilla, acariciandole suavemente. — Se los riesgos, amor. Y sé que no podemos llegar y traerlo. Pero al menos ayudarle a esconderse mientras esta acá, hasta que encontremos algo seguro para él — Explicó suspirando pesadamente, mirando sus ojos.
— Puedo ir yo sola, y te quedas en vaso de cualquier emergencia, voy con el gps y todo — Propuso.
— No, no vas a ir sola — Le dijo casi de inmediato y como un chico caprichoso.
— Podemos traerle aquí, en el sector que nadie usa y hasta las cámaras están desconectadas — Le decía levantando su mentón antes de seguir hablando. — Ingresa con nosotros y nadie hará preguntas, si las hacen, le diremos que está por protección temporal y que por eso no ingresará a Idris — Le decía mucho más seguro de su plan.
Boto pesadamente el aire de sus labios al escuchar su plan, que sonaba mucho más lógico en su cabeza. — Primero démosle cosas para que se quede escondido donde yo me escondí las primeras semanas — Propuso. — Una vez que nos aseguremos de que todo está bien, lo traemos, confío mucho en él pero no quiero poner en riesgo a nadie — Susurró empinándose en sus pies y besó suavemente su mentón y luego sus labios.
— ¿Y si nos arriesgamos? Creo que puedo dejar guardias, con Logan una noche no creo que pueda hacer nada malo — Enfatizó dejando el casco para tomar una de las llaves de los autos que tenían en ese Centro.
— Tenemos que sacarle toda la información — Murmuró haciéndole un gesto para que fueran directo al subterráneo. Dejó el casco encima y salió del departamento, aún seguía con su ropa de entrenamiento pero no se preocupó por buscar un chaleco ya que estaba demasiada ocupada pensando en Alek como para preocuparse de eso. Salió del lugar y avanzó con él hacia el subterráneo, negando suavemente luego.
— No quiero arriesgar a nadie de acá. — Dijo entredientes, ambos sabían el gran trauma que había dejado uno de los actuar de la joven cuando recién llegaba al centro y contra su voluntad había asesinado a una de los suyos. No quería echarse más muertes o lastimados encima. Apenas llegaron al primer subnivel caminó directo al primer vehículo que encendió sus luces.
— Zhen, la gente que protegemos están en Des Moines o en Chicago, aquí más rápido se van así que el riesgo es mínimo. Tenemos que asegurarnos de no dar demasiada información de los otros lugares — Le recordó subiéndose de inmediato al vehículo y apenas cerró la puerta su esposa encendió el motor para salir de inmediato.
— ¿En el mismo sector? — Preguntó acelerando, hablando del lugar que antes había estado para protegerse. Lo escuchó y sintió como su mandíbula se tensaba fuertemente, caminando hasta llegar al auto, subiéndose y suspirando pesadamente, terminando por asentir con su cabeza.
— Sí. — Susurró pasándose las manos por el rostro hasta su cabello, el cual se desordenó un poco mientras miraba por la ventana, en completo silencio.
A toda velocidad no tardaron más que 20 minutos en llegar al lugar deseado. En todo el viaje ninguno soltó una palabra, estaban tan tensos con la situación que era mejor mantener sus pensamientos para uno. Cambió la dirección hacia el interior de una pequeña zona rural y entre árboles se metió hasta donde había una pequeña casa, donde ninguna señal podía captar ese lugar. Detuvo el motor y en silencio se bajó, siendo el primero en entrar a la casa.
Zhen estuvo en completo silencio, por su cabeza pasaban demasiadas situaciones, en las cuales estaba tanto preocupada por la seguridad de Jesse, como por la de Alek, sin saber muy bien cuál era el mejor camino a seguir por el momento, pero sin duda alguna agradecía poder confiar en su esposo para hacer aquello.
Una vez en el lugar se bajó del vehículo y caminó a la cabaña, dejando que Jesse fuera antes, aunque iba cerca, temiendo la reacción que podría tener para con el escocés. Una vez ambos dentro, estaba todo el completo silencio, y oscuro, solo iluminados por las ventanas algo abiertas.
— Estoy acá. — Dijo en ruso, esperando la respuesta. El chico no dijo nada, se quedó en silencio esperando la respuesta del hombre que no conocía para que no se sintiera forzado ante su actuar precipitado. Eso si, puso su mano en su bolsillo del pantalón trasero, atento a cualquier movimiento que fuera errático.
— Si necesitas ayuda, aquí estamos pero tienes que darme el crédito para hacerlo. Ya arriesgué la vida de mi hijo, no lo volveré a hacer — Soltó para hacerlo salir.
El hombre salió del lugar donde estaba sentado, atento, y se levantó para poder dejar caer sus brazos, en una de sus manos llevaba una navaja que no tardó en guardar, haciéndoles ver que no los iba a lastimar en aquel momento y que no era necesario que tomara lo que fuera que tenía en su bolsillo trasero.
El escocés caminó los pasos que los separaban del matrimonio, su rostro estaba cubierto con una barba larga y roja, igual que el cabello lleno de rulos que tenía, le permitían esconder casi a la perfección sus facciones, a excepción de sus ojos que seguían siendo característicos, y la mirada que muchas veces era inexpresiva y de odio, en esta ocasión era una mirada vacía, pero no agresiva.
Se quedó en silencio observándolos, sin responder a lo que él hombre le decía. Observó de soslayo como la mano de Jesse iba hacia su pantalón, se acercó un poco a él, apoyando su mano sobre su brazo para indicarle que no era necesario, o podía tensar todo más.
Sin dudarlo mucho avanzó unos pasos más hacia el interior del lugar, observando como el chico aparecía frente a ella, observando a su esposo antes de mirarla a ella.
— Accedió a ayudarte, pero debes poner de tu parte, Alek. — Murmuró en ruso, por la costumbre, pero luego volvió a repetirlo en el idioma de los tres para que así Jesse pudiese entender bien. La rubia se acercó al hombre y le movió el chaleco para poder subírselo con la polera y así ver su abdomen, dejando ver diversas marcas, haciendo lo mismo con su espalda. Tensó su mandíbula notablemente y lo fulminó con su mirada antes de observar a su esposo, acercándose a él.
— Cuando viaja en el tiempo, se daña, su espalda está infectada. — comentó a Jesse. — Ya te explicare bien eso, pero necesitamos curarlo — El chico observó la piel deteriorada del chico y asintió levemente ante el comentario. Mejor que nadie entendía lo que era asistencia médica y no iba a ser un inhumano en no proporcionarle aquello.
Miró su celular, observando el mensaje de una de sus jefas con algunas indicaciones. — Vamos entonces al centro — Murmuró haciendo un gesto hacia la salida.
— ¿Puedes manejar? Necesito hacer dos llamadas — Las llaves estaban puestas en el vehículo y se aseguró primero a que el chico se subiera antes de subirse. Comenzó a textear acelerado, intentando explicar la situación en pocos caracteres. Luego marcó un número — ¿Puedes venir al Centro? Necesito que atiendas a alguien de urgencia — Frunció su ceño y negó a pesar que no pudiera verlo. — No, ve al contenedor de seguridad — Soltó hablando mientras esperaba que aumentara la velocidad.
Alek no miró a Jesse en ningún momento, podría haber hecho muchas cosas malas y de ninguna se arrepentía, pero si de algo se arrepentía era del daño que había provocado en la vida de quien en algún momento fue su compañera de luchas y misiones, y por consiguiente a su esposo. Quienes ambos estaban ayudándolos en ese segundo, por lo que no era mucho lo que podía hablar.
Entró al vehículo luego de que le indicaran aquello y se acomodó atrás, observando fijamente el camino hacia adelante mientras partían, escuchando las conversaciones pero no queriendo prestar demasiada atención. La chica, antes de comenzar a conducir entró a la cabaña, se aseguró de no dejar nada que los pudiera delatar, sabía que Alek se habría encargado de las huellas, así que una vez que se aseguró de eso subió al vehículo y partió rápidamente hacia la carretera, donde iba conduciendo cada vez más rápido.
Conducir a altas velocidades jamás había sido un problema para ella, quien afortunadamente sabía hacerlo bien, se concentró en la conversación que iba teniendo Jesse, intentando descifrar qué harían a continuación, observando cada tanto el espejo retrovisor para asegurarse de que el joven estuviera bien.
Recibió una llamada sorpresa el cual atendió casi automático. Asintió con una sonrisa y miró a Zhenya como su hubieran resuelto todo en una sola mirada. — Rachel, te debo una — Se quedó en silencio casi de inmediato porque seguía dándole indicaciones sin parar ni un segundo.
— Haré todo eso, no te defraudaré — Cortó antes que la llamada fuera registrada y los miró a ambos.
— Viene un médico a ver tus heridas y hay que ir al centro, quitarán la seguridad en unos minutos y no habrá reconocimiento facial — Murmuró con una sonrisa de alivio. Acarició la rodilla de su esposa y miró hacia el joven. — Estarás a salvo, te lo prometo — Añadió finalmente.
Escuchó en completo silencio todas las cosas que el hombre hablaba desde el asiento delantero, pero la verdad era que no prestó demasiada atención a las palabras, de cierta forma estaba muy agotado como para preocuparse de eso.
Viajar en el tiempo era algo con lo que había nacido, le había costado mucho tiempo poder controlarlo y minimizar los daños colaterales. Tanto Zhen como él sabían que tenía que hacerlo muy distantemente, porque su cuerpo no podía con tanto, y sabía que aquel riesgo que había tomado podía traer consecuencias muy malas, pero intentó no preocuparse por eso y solo cerró los ojos, agotado.
Escuchó como Jesse hablaba por el teléfono, ladeó su rostro hacia él y tensó su mandíbula hasta que vio su sonrisa y sintió como el aire y la respiración le volvían al cuerpo, haciéndole suspirar pesadamente, sin duda tenían una gran deuda con Rachel y se encargaría de pagarle el favor, estaba ayudándoles cuando ni siquiera ellos sabían qué hacer a continuación.
Apoyó una de sus manos sobre la mano de su esposo, acariciándola suavemente hasta que vio como Alek cerraba los ojos y sus dedos hicieron una presión sobre la mano de Jesse, inconscientemente.
— ¡Pobre que te duermas! — Exclamó, sin ser sutil, desviando la mirada entre el camino y el espejo retrovisor. — Hijo de puta, solo a ti se te ocurre viajar dos veces en tan poco tiempo.— regañó entredientes, tomando el manubrio con fuerzas. Jesse se quedó mirándolo de reojo, sin entender demasiado a que se refería con lo que estaba hablando. Sonrió de medio lado y agradeció que estuvieran apunto de entrar por el subterráneo.
— Estaciónalo en el sector oeste, en ese edificio que no utilizamos aún — Las puertas se abrieron y rápido se perdieron en el interior, viendo solo la oscuridad del lugar.
Maldijo en gaélico, mirándola por el espejo antes de apoyar su cabeza en el respaldo pero con los ojos abiertos, sabía que no podía dormirse porque podía ser peor, pero intentó estar despierto en lo que demoraban en llegar, sintiendo que su espalda estaba humedecida por la cantidad de sangre que salía aún, lo que le hizo tensar su mandíbula, poniendo atención donde llegaron al lugar, intentando ver algo más de donde estaban.
Obedeció a lo que decía su esposo y estacionó en el edificio que no utilizaban aún, apagando el motor para bajarse de inmediato e ir hacia la puerta trasera, abriéndola y metiéndose casi para levantarle la polera a Alek. Maldijo nuevamente, y miró a Jesse.
— ¿Dónde nos veremos con quien lo curará? — Preguntará saliendo del auto. En cuanto la chica preguntó por el doctor, Isaac entró con una camilla arrastrándola desde el otro edificio. Tenía el kit debajo de ésta, muy asegurada para que no cayeran.
— Llego la caballería — Murmuró con una sonrisa, juntó con Isaac lo ayudaron a subir a la camilla boca abajo y cuando lo llevaban al interior aprisionaba con algo de gasa las heridas para que dejara de sangrar.
Miró el rostro de Jesse y de Zhen y supo que aquel hombre que venía hacia ellos era confiable, por lo que solo observó al hombre mientras la rubia estaba a su lado afirmándole la camisa contra su cuerpo para evitar que sangrara aun más.
Una vez sobre la camilla se quejó del dolor, tensando su mandíbula sin permitirse quejarse más allá, recibiría un poco de tratamiento y eso estaría bien.
Jamás había sentido tanto alivio de observar a Isaac hasta ese momento, permitiendo que ambos hombres se encargaran de subir al hombre a la camilla para permitir ir con ellos hacia el interior del lugar, observando que la sangre de a poco se detenía gracias a la presión que iba ejerciendo su esposo.
Isaac miró superficialmente las heridas y su ceño se frunció por la preocupación. Ordenó que no dejaran de apretar sus heridas mientras ingresaban hacia el interior y buscaban uno de los contenedores de seguridad para protegerlo para que durmiera allí hasta su recuperación.
— ¿Hace cuánto estas desangrándote? — Limpió sus manos sucias en el delantal y apenas ingresó se lavó las manos en la sala bastante higienizada para ponerse los guantes. — Te inyectaré algo para el dolor, luego limpiare la zona antes de suturar — Miró a Jesse un poco consternado por la gravedad de sus heridas y se preguntaba cómo había llegado a eso pero eso lo haría cuando lo estabilizara.
Apenas entraron las luces se encontraban encendidas y aseguró la camilla con el seguro en una de las ruedas. Esperó que le inyectara el medicamento y con su esposa fueron quitando poco a poco la presión apenas su amigo le iba avisando, hasta quedar a distancia para que pudiera hacer su trabajo.
— Haz la evaluación completa, todo al registro para mostrar cuando esté 100% fuera de peligro — Murmuró casi como una orden pero le era inevitable.
Alek de a poco fue perdiéndose entre las conversaciones y los movimientos de las personas que lo rodeaban, en otra ocasión no se hubiese dejado llevar, pero sabía que estaba Zhen, y siendo aun consciente del daño que le había provocado a ella y su esposo, confiaba en que podía recargarse en ellos por esos momentos, donde sus energías parecían desaparecer, ayudados por el medicamento que fue ingresando a su cuerpo.
Vio que Isaac les permitía soltar los paños, la hemorragia se había detenido, se enderezó y con el dorso de su mano se limpió el rostro, manchándose un poco con la sangre pero sin prestarle atención a esto se acercó al rostro de Alek, quien estaba con sus ojos totalmente cerrados por el medicamento.
Alzó una de sus manos y corrió los rulos de su rostro, como si de esa forma pudiese confirmar, una vez más, que era él. Ladeó el rostro hacia la espalda del hombre, estaba llena de tajos ya cicatrizados, y otros tan recientes que permitían ver su carne fresca.
— Alek puede viajar en el tiempo. — Comentó mientras pasaba la yema de sus dedos por los costados de las cicatrices ya de hace tiempo. — Le costó mucho tiempo entender la dinámica de poder viajar. Las heridas se le hacen cuando viaja — Le explicó a su amigo y esposo, para que pudiesen entender un poco qué pasaba. — No es sencillo pero logró viajar para escaparse de Rusia. Y el muy idiota volvió en el tiempo de inmediato. — Tensó su mandíbula y apretó un poco su mano, observando a Jesse. — Generalmente tarda en sanar unas semanas, ahora al ser dos viajes, supongo que demorará mas tiempo — Le comentaba con un poco más de calma en su voz.
Isaac mientras lo atendía suturaba cada una de sus heridas y escuchaba su historia. No pudo negar sorprenderse al tratar de entender pero estaba tan adaptado a las cosas que le creyó en el primer momento.
— Estará bien, me quedaré aquí para hacer doble trabajo — Miró a la esposa de su amigo y luego a Jesse. Seguía con la misma rutina, limpiar la suciedad, desinfectar y luego suturar.
— Dejaré algunos antibióticos por vía, dejaremos que descanse unas horas sin conversar y pediré comida liviana para ver tolerancia mañana temprano — Cerró el punto y siguió con el otro.
— La evaluación psiquiátrica debo hacerla pero es para cumplir protocolos pero nada más. Ya sabe... no quiero perder mi trabajo tan pronto — La voz del chico era pasiva, como cuando le explicaba a cualquier familiar la situación.
Jesse escuchaba a su amigo, aprovecho para lavarse las manos y a mojarse el rostro, buscando la manera de refrescarse.
Observó a distancia y dejó que Zhenya hablará con su amigo todo lo necesario para que estuviera tranquila.
— Estará a salvo, difícil que puedan encontrarlo aquí y cuando esté sano lo haremos pasar por el proceso normal. El psiquiátrico ya lo tendrá, así que será mucho más fácil — Murmuró cruzando sus brazos sobre su pecho.
Se quedó firmemente observando la espalda del chico, recordando las veces que se habían quedado hasta tarde curando esas heridas que se habían creado cuando los rusos se habían aprovechado de su facultad para viajar en el tiempo y lo habían utilizado de sobre manera, explotándolo a tal punto que su espalda ya no tenía piel lisa alguna.
Al escuchar como volvía a hablar Isaac levantó sus ojos a él y levantó sus brazos para poder cruzarlos frente a su pecho, tenía su postura firme, eran casi un espejo con Jesse sin darse cuenta.
— ¿En cuánto tiempo podrá pasar por el proceso normal? — Preguntó ladeando sus ojos hasta su esposo.
Apenas terminó de curarlo pidió ayuda de ambos para que pudieran trasladarlo a la cama, abrió las sábanas y con cuidado lo recostaron boca arriba para que pudiera tener un descanso profundo.
— Disculpen, por si tengo que irme de urgencia a Idris, las vendas las cambian cada dos horas pero mandaré a Kaylee para mi reemplazo — Les dijo, quedándose en silencio para que pudieran hablar.
Limpios sus brazos y puso las vías con el paso a la velocidad que requería, ademas otra bolsa de suero para hidratarse y anti inflamatorios/analgésicos para el dolor.
Cuando fue a contestarle a su esposa se quedó en silencio para que pudieran ayudarlo, intentando ser lo menos brusco para no empeorar su condición. Retrocedió sacando la camilla de la habitación y las bolsas que estaban en el suelo.
— Apenas sane sus heridas yo creo que en dos días, iré acelerando ese proceso ahora — Comentaba buscando su celular para pedir que su amiga enfermera pudiera venir a ayudar.
— Necesita aseo, así que aprovechare que le traigan lo que necesita — Murmuró avisándoles. Ayudó a mover al chico sobre la cama, era bastante pesado con su metro noventa, y aún más por los analgésicos que lo hacían estar más lacio con su cuerpo.
Una vez que lo acomodaron se alejó un poco y observó la cama, cruzándose con los brazos frente al pecho.
— Puedo quedarme acá. — Respondió Zhen mientras alzaba sus ojos hasta su esposo. — Lo he curado antes, puedo quedarme hasta que lleguen — Explicó botando el aire contenido, dejando caer sus brazos a los costados de su cuerpo.
— Me tengo que quedar — Murmuró interrumpiendo la conversación del matrimonio pero quería quitarle un tema que podría ayudar. — Tengo papeles que llenar, informes y asegurarme que el medicamento esté interactuando correctamente en su cuerpo — Murmuraba buscando palabras sencillas para explicarles.
— Ademas, quiero hablar con Kaylee para sacarle una muestra de sangre, analizar su tipo y transferirle un poco ya que tiene aspecto anémico — Finalizó levantándose para tomar los papeles para comenzar a rellenar. Miró a ambos con cierta cautela y encogió sus hombros sin saber que responder. No necesitaba permisos porque lo entendía muy bien.
— Puedes quedarte, entiendo — Jesse soltó con una sonrisa. Guardó su celular en su bolsillo y puso su mano en el hombro del chico. — Gracias, otra vez — Lo apretó e hizo una seña de despedido con sus manos.
Caminó hacia la puerta y esperó que le siguiera para poder despedirse.
Escuchó a Isaac y luego posó los ojos sobre Alek, estaba inconsciente y duraría varias horas más así, por lo que se quedó en silencio mientras Jesse interrumpía la calma al comentar aquello.
Se enderezó y miró a su amigo, moviendo suavemente su cabeza a modo de agradecimiento antes de poder caminar detrás de Jesse, tomándole la mano.
—Me iré contigo. — Susurró. No tenía mucho caso quedarse si Isaac se quedaría para cuidarlo.