la falsedad de la inocencia con la que ornamentó su actuar se descubría como una capa con la que pretendía erradicar las muestras de su inexperiencia, de su inhabilidad en un campo que conocía por vez primera. la influencia que el adulto tenía sobre sí resultaba lo suficientemente atractiva como para entregarle todo lo que fuera necesario. aún cuando era un manojo de nervios, aún cuando temía que fuera capaz de escuchar la histeria de sus latidos, pero simplemente sentía que todo merecería la pena. en ese tipo de situación y a pesar de haberlo buscado por sí mismo, fue sorprendido por los labios ajenos. la caída de párpados indicó su sumisión al momento, dejándose llevar por el instinto básico que permitió que sus labios se amoldasen a los otros, guiándose a través de ellos para ser capaz de responder como pensó que debía hacerlo. al fin y al cabo, no mentía cuando se trataba de desconocimiento, pues si quiera se había atrevido a explorar los besos con otras personas, pues jamás había conocido a alguien que le incitase a hacerlo. sin embargo, Woogeol se presentó como una nueva brisa que refrescaba su vida, reduciendo al mínimo de valor los aspectos más mundanos de la misma. se creyó torpe, por lo que cuando sus labios se separaron desconoció cuál sería el siguiente paso. por ello, recurrió a un corto pero suave beso que anticiparía su separación definitiva del mayor. tragó saliva, el sabor ajeno aún sobre sí al momento en el que volvió a encontrarse con esa mirada, sentía que nunca había compartido tal cercanía con nadie. quizá fueron los efectos secundarios a aquel toque, pero formó palabra sin pensar: “ fue mi primer beso ” la sonrisa no autorizada que trazaba sus comisuras se borró rápido, siguiendo la apertura sorpresiva de sus párpados y una separación brusca del otro. ahora a un par de pasos de distancia de silueta ajena, la palma tapaba su boca tras haber revelado semejante información. se giró, maldiciéndose a sí mismo tras destapar sus carencias cuando había tratado de mostrarse, al fin y al cabo, con una seguridad que no le pertenecía. “ quiero decir… uh, este mes ” tan poco creíble, que el rubor alcanzó sus orejas, anhelando que pasara desapercibido para el más mayor al momento en el que se apoyó sobre la encimera, fijando su atención en la comida aún por preparar. se encontraba tan nervioso que era incapaz de alcanzar un pensamiento coherente, o que le permitiera recuperar la atmósfera recién destruida. “ ¿te ayudo? ” ojalá recibiera una negativa, cualquier cosa que fuera capaz de detener la vergüenza que lo asfixiaba.