Y a usted ¿qué le parece maestro? Sobre la vida y obra de Diego Bastidas.
Para Diego Bastidas
Buenas noches para todas las personas aquí reunidas. Gracias por tomarse el tiempo para recordar la vida y obra de un joven artista cuya existencia encontró un giro dramático al toparse con el arte. Gracias a el también me topé con Diego.
¿Sabían ustedes que mi relación con Diego nace por la enemistad? Compartimos facultad, colegas pero distantes en generación. Sabotajes, intentos de agresión, improperios, insultos, no fue un buen comienzo. Nunca supe las razones del resentimiento, bueno, la supongo. Algo insignificante cuyo recuerdo ahora solo me pesa a mí, y no me gusta, antes cargaba ese karma con alguien más, con Diego, otra razón para extrañarlo; Coincidimos en la calle, ambos bajo los efectos de la noche, agarramos al problema por los cuernos y nos sentamos a discutir... sobre arte. Me resultaba imposible tener por "enemigo" a una persona con tremenda sensibilidad. Quizá le escucharon los versos qué soltaba cuando estaba enamorado; un hombre así no puede ser malo, de hecho, era tranquilo y con una extraña preocupación por el gremio. Déjeme les explico.
Diego no era creyente, o bueno, practicante, sin embargo solía ver al cielo estrellado preguntándose por el infinito y ahí decía sentirse agnóstico, luego se reía. Esperaba atinarle al mas allá y lo logró. A veces estaba lleno de rabia, sentía asco por injusticias, miraba con desprecio al político e insistía que si se quería aspirar al cargo político se debía estar castrado antes. Coincido en algunas, imposible tomarlo como enemigo. Muchos de aquí lo vimos metido en procesos de fortalecimiento del gremio, dando la cara por un montón de nosotros, ignorantes, necios y desesperanzados con las administraciones públicas, sin embargo alguien tenía que estar ahí, ese fue Diego ¿A cuantos jóvenes más inspiraría ese despeinado poeta?
¿Un nihilista puede tener esperanza? Cuando se piensa en otros sí.
Ahora un poco sobre su obra. Diego, rayaba como pensaba, rápido. Hacerlo en la calle exige presteza, a propósito, el gobierno el día de ayer jueves 31 de agosto acaba de ofrecer disculpas públicas por el asesinato de Diego Becerra, un grafitero en Bogotá. Ahora entienden el porque toca hacerlo rápido en este hermoso país violento. La obra de Diego era violenta, se valía de objetos encontrados, manchas toscas, lineas fuertes, desordenada, cínica, acida como una gota de limón en los ojos, pero de eso se trataba. Hay una escena en Matrix donde Morfeo se encuentra encadenado en la cima de un edificio, Neo aparece para salvarlo pero debe antes liberarse y correr hacia el. Imbuido por el esfuerzo de ser libre Morfeo grita, quiero que se queden con ese detalle. Así era la obra de Diego, un grito cargado de esfuerzo que va hacía la libertad, su libertad era fuerte, segura... rápida, como sus manchas, como sus rayas. La obra de Diego parecía a veces surrealista aunque hasta donde compartí no gustaba que la comparen así, decía que la realidad superaba los sueños y estos a veces no tenían que ser bonitos. De incansable trabajo creativo, constante, eso se lo admiro. Y por sobretodo algo que pocos artistas tienen: entrega, creerse el cuento ¡Qué lindo así!
La obra de Diego es inteligente porque te cuenta cosas, pero no literalmente. Son una serie de signos que se organizan para narrarte un momento particular de la existencia humana, no es trascendental, todos los aquí presentes hemos sentido, rabia, envidia, amor, ilusión.
Diego es, una rápida existencia que vivió intensamente, hizo lo que quiso y su decisión fue el arte, noble oficio para un noble espíritu. Ayudó, creó, creyó, amó, fue cada cosa que nos recuerda su paso por este mundo, tan alto, como el lugar donde está. Gracias por honrar su trabajo, la demostración de un alma sensible, rebelde, pero poderosamente sensible.










