A veces siento que pensar en singular
me está rompiendo más de lo que me protege.
Pero… ¿cómo no hacerlo?
si desde los 18 aprendí a cargar cosas
que nunca me correspondían.
Pedí ayuda.
no llegó.
Y con el tiempo
mi soledad dejó de doler
y se volvió lo único firme que tengo.
Me tomo todo a pecho, sí.
porque muchas veces
se siente como si me estuvieran atacando
aunque no lo digan directamente.
Y cansa.
Cansa tanto
que ya no quiero mostrarme como antes.
ya no quiero ser esa versión mía
que después termina siendo “el malo”.
No quiero volver ahí.
Pero tampoco quiero irme.
Quiero quedarme.
aunque no sepa bien cómo.
Quiero conocerme…
porque ya no sé quién soy
cuando dejo de defenderme.

















