A partir de su 6to número, armamos equipo con Atolón de Mororoa para trabajar en la propuesta editorial y artística de la revista. Esto implicó, por un lado, revisar la propuesta global del producto impreso (grilla, tipografías, criterios de jerarquización, uso del espacio) para elaborar un diagnóstico que nos permitiera establecer qué cosas podíamos mantener y cuáles debíamos ajustar o reformular para cumplir los objetivos editoriales y periodísticos de la revista. Por otro lado, nos permitió pensar la identidad de la revista y el tono que podíamos construir desde la imagen. Fue así que, para entender nuestra intervención, comenzamos por analizar y ordenar la a estructura periodística interna. Apuntamos a comprender a la revista como una seguidilla de artículos relativamente cortos que giran en torno a un tema común (el de cada número) y que se agrupan en secciones con tonos estables y bien diferenciados. A la vez, una serie de artículos destacados (y bastante más extensos) que interceptan estas secciones.
A partir de esto nos enfocamos, primero, en sistematizar criterios (tanto los ya existentes como los nuevos) con el objetivo de ganar claridad en relación a la estructura de contenidos y su comprensión por parte de lxs lectores. Luego, propusimos estrategias editoriales que nos permitieran un recorrido visual dinámico, ubicando los contenidos destacados de forma intercalada entre el resto de las secciones y proponiendo un micro sistema editorial específico para este tipo de contenido: uso del color, aperturas de nota, jerarquías tipográficas, uso de la grilla, etc. Otra parte del desafío radica en comprender el tono de los distintos contenidos y lograr un matcheos adecuado con distintxs ilustradorxs, pensando en la escala específica de cada nota así como en la escala total de la revista. De igual forma, trabajar en el concepto de tapa.
















