The Protector Movie Jake and Cami's car 🚘🚗
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The Protector Movie Jake and Cami's car 🚘🚗
My eyes are burning with a mixture of delight and curiosity. Oh my days, he’s stunning—so tall, solid under that grey suit, but not bulky, and his long legs are spread a little, his stance wide. He looks powerful. Strong. Fucking delicious.
You can only protect someone if they want to be protected. I thought she wanted to be protected.
You want to keep someone safe, you hire me. I have a clean sheet. I plan on keeping it that way.
My head is in the game.
Don’t do anything stupid, Jake!”
I laugh to myself. Stupid? I’ve fallen in fucking love. I couldn’t be any more stupid than that.
Jodi Ellen Malpas, The Protector
I'm going nowhere. She is my fate.
- Jake Sharp
"I'm mad for her. I need to keep her. I need to protect her."
Cuando Jesse & Jake se conocen - Una escena exclusiva celebrando PassionFlix. Así que con THIS MAN y THE PROTECTOR llegando a la pantalla pronto con PassionFlix, era justo que los dos hombres del momento se conocieran. Y lo interesante que fue. ¡DISFRUTEN! Tosca, Joany y Jina se sentaron en fila en PassionFlix HQ a reflexionar sobre las opciones del Casting. Ha sido un largo y agotador día de contar abdominales, escuchando a hombres calientes recitar líneas, y generalmente babeando sobre actores en un intento de reducir la búsqueda para el próximo proyecto de PassionFlix. Estaban exhaustas y más que preparadas para un vaso de vodka. O diez. “Definitivamente es uno de estos tres”, dijo Tosca, cuando la última audición terminó y puso los portafolios finales en una fila delante de ellos. Joany dio unos golpecitos con la punta de su dedo índice en el chico del medio, una emoción corriendo a través de ella. –“Él” -dijo soñadora, dejando escapar un pequeño suspiro. “Es perfecto para el papel” Jina se rió entre dientes mientras recogía los archivos y los guardaba en un montón ordenado –“No tienes que elegir, Joany. Ese es el trabajo de los miembros fundadores”. Las tres mujeres se pusieron de pie, dispuestas a ir a buscar ese vodka, cuando la puerta de la sala de casting se abrió, tirando de sus ojos a través de la habitación. Cada uno de ellas se congeló en su lugar a medio ascenso, y cada una perdió todo el control de los músculos de la mandíbula, con la boca abierta, poco atractivamente. Tosca jadeó. Joany gimió. Y Jina empezó a parpadear rápidamente, segura de que estaba viendo cosas. Porque seguro un hombre tan devastadoramente apuesto no podría existir. Sin embargo, allí estaba él, carne y sangre frente a ellas - con su físico alto y sólido, su pelo rubio sucio, que parecía que había intentado a medias conseguir algo de estilo con un rápido frotamiento de cera, y sus insanamente intensos ojos verdes. Este hombre era tan hermoso, que casi dolía. Su sangre caliente, sus cuerpos temblando, y sus corazones palpitando, todos ellos se redujeron instantáneamente a charcos de asombro. -“¿Ese es ...?”-susurró Joany, su voz no era más que un susurro empapado de deseo. -“Nunca he visto nada parecido a él”-susurró Jina, todavía parpadeando, como si pudiera aclarar su visión. Pero el hombre seguía en la puerta, manteniendo a las mujeres en su lugar con su mirada verde. -“Um ... puedo ...”-Tosca se aclaró la garganta, enderezándose mientras trataba de buscar en su cabeza vacía, palabras que decir, cualquier palabra que decir. –“¿Podemos ayudarlo?” – Un rápido codazo en los brazos de sus amigas las saco de su ridícula inercia, también, Jina y Joany se enderezaron, mirándose con incredulidad la una a la otra. -“Me encanta mi trabajo” -susurró Joany por la comisura de su boca, sólo lo suficientemente fuerte como para que Tosca y Jina oyeran. El hombre frunció el ceño, finas líneas arrugando su frente perfecta mientras daba a cada mujer un momento de su atención. –“¿Así que ustedes tres dirigen este negocio de PassionFlix del que he oído hablar?” – “Sí”–. Jina casi soltó un chillido, seguro sus rodillas estaban a punto de ceder en cualquier momento. El hombre asintió con decisión y dio largas y seguras zancadas a través de la habitación a un sillón, bajando su cuerpo finamente afinado sobre el asiento mientras las mujeres seguían su camino, esperando a que él confirmara quién era. Tenía presencia. Una presencia intensa, su magnificencia al borde de ser de otro mundo. Volteando el cuello de su camisa de Ralph Lauren, miró alrededor de la habitación pensativamente antes de que sus ojos verdes volvieran a las mujeres con un golpe. Ellas sentían que podían estallar en llamas lujuriosas cada vez que los verdes relucientes de este hombre estaban sobre ellas. Él. Era. Divino En un intento por parecer serena, Tosca volvió a sentarse y lanzó una rápida mirada a sus colegas para que siguieran su ejemplo, lo que hicieron apresuradamente, aunque los culos de Joany y Jina golpearon sus sillas con más ruido. Jina ladeó la cabeza, luchando con vehemencia contra el deseo de sus ojos de enfocarse en el pecho ancho y en los bíceps abultados que se ocultaban debajo del material tenso de su camisa de polo. -“Es él, lo sé” -susurró Joany, sus manos temblando sobre la mesa. Quería tocarlo. Para asegurarse de que era real. Un semblante de una sonrisa pícara creció en la cara del hombre, su codo apoyado en el brazo de la silla, su dedo índice rozando ligeramente su labio superior de la manera más seductora. Jina supuso que el rastrojo de barba que adornaba el rostro de este hombre era de aproximadamente tres días, y estaba dispuesta a afeitarlo en este mismo instante y pasar los siguientes tres días con él para confirmarlo. Sus ojos verdes brillaban a sabiendas, dejó que la apariencia de una amplia sonrisa se extendiera, como si estuviera al tanto de lo que todos pensaban. Era engreido. Casi arrogante. Y eso sólo lo hizo aún más caliente. –“Mi nombre es Jesse Ward”.- Habló en voz baja, su tono áspero, y las tres mujeres se estremecieron ante la confirmación, como si sus palabras le acariciaran la piel. "Pero mucha gente me llama 'El Señor de la Mansión'". Los jadeos de Tosca, Joany y Jina eran tan fuertes y largos, que eran imposibles de esconder, haciendo que Jesse Ward sonriera de lado. Él era un dios. Él lo sabía. Todo el mundo con una buena vista lo sabía. Las había vuelto estúpidas, y su ego se deleitaba en ello. -“Oh, Dios mío”.-Tosca se puso rígida en su silla, con los ojos muy abiertos y sin poder apartarse de la impía y hermosa bestia de hombre. –"De repente, hace mucho calor aquí." Jina comenzó a abanicarse la cara con su posavasos de café. -“Es aún más delicioso en persona”.- Joany estaba fuera de sí, virtualmente vibrando en su asiento con una mezcla de asombro y emoción. – “Espero que esté aquí para hacer amigos”. Tosca casi se ahogó con el aire, pensando solo en lo que este hombre era capaz de hacer en el dormitorio aumentando su pulso ya en auge. –“De pronto me siento un poco sin sentido, tal vez él debería joder algo de ello en mí”. -“Creo que le debo una disculpa” -dijo Jina, con la cabeza inclinada en contemplación mientras sus ojos caían a su ingle. Las tres mujeres cerraron la boca cuando Jesse se aclaró la garganta, silenciándolas. –“Así que he oído que me están poniendo en pantalla”.- Sus cejas se alzaron, y Tosca supuso que estaba en alerta. Había oído hablar de la reputación del Señor de la Mansión, todos ellos, y sabía que su ego era tan grande como Londres. Jodidamente enorme. Quería decir negocios. Tirando de su braga de negocios de niña grande, ella empujó su cabello detrás de sus orejas y cuadrando una mirada uniforme y segura en Jesse Ward. Ella decía negocios. También. –“Correcto”. -“¿Según quién?” -preguntó, sin apartar la intensa mirada de ella. -“Esa sería su creador, señor Ward”– ella sentía que no estaba muy complacido por eso, y se preguntó si Jodi estaba a punto de ser pisoteada– “Jodi firmó el contrato. Si tiene un problema, le sugiero que lo tome con ella” –Tosca estaba mentalmente localizando su teléfono en su bolso para llamar a Jodi y avisarle. Estaba segura de que Jesse Ward estaba a punto de ir a una misión de pisoteo. Lo que no sabía, sin embargo, era si estaba asustada por Jodi, o si la envidiaba. -“Oh, no tengo ningún problema con eso” -Jesse meditó casualmente, pasando una mano por su sucio cabello rubio, esbozándolo un poco más. Tosca puso los ojos en blanco al oír a Joany y Jina suspirar a cada lado de ella. Estaba pensando que necesitaba ganar un poco de control aquí, porque el notorio Jesse Ward tenía una reputación de conseguir lo que quería, y ella no estaba a punto de dejarlo entrar aquí y pisotear todos sus planes para ... Su proceso de pensamiento se detuvo, ya que lo que acababa de decir se estaba registrando en su cabeza revuelta. –“¿No le importa?” Se encogió de hombros indiferente. –“Por supuesto que no”. Jesse se levantó, lentamente hasta su altura, y los ojos de las mujeres lo siguieron lentamente. –"Las mujeres quieren más de mí." –Otro encogimiento de hombros, respaldado con esa sonrisa adorable, pícara. – “¿Qué puedo decir?” -“Yo tomaré una cuenta regresiva” -soltó Joany sin pensarlo, y rápidamente se dio una palmada en la boca para evitar derramar más palabras inapropiadas. Ward sonrió para sí mismo, mientras se dirigía a la mesa donde todas se sentaban, apoyando las palmas en la madera y agachándose para llegar a su nivel. Todas se sentaron más para atrás, como si más espacio entre ellas y Jesse Ward pudiera hacer que su apariencia deslumbrante se vea más fácil de tratar. No lo hizo. Estaban condenadas. –"Señoras", ronroneó, sus ojos corriendo hacia adelante y atrás sobre las tres constantemente. – “Tengo una reputación. Yo soy un dios entre los hombres”. – Todas sus cabezas se movían frenéticamente mientras lo miraban con ojos de ensueño. Estaban bajo su hechizo. Podía exigir algo en ese momento y todos estarían de acuerdo. –“Dudo que encuentren a un actor tan caliente como yo, pero intenten -ordenó-. -Traten muy duro -se enderezó mientras asentían de acuerdo-. – no un idiota gilipollas... Y asegúrense de que puedan contar hacia atrás. "Hizo una mueca, pensando. “Y debe tener un enorme... Jesse fue interrumpido cuando la puerta se abrió de nuevo, y se alejó de Tosca, Joany y Jina, quienes estiraron el cuello alrededor de su gran cuerpo para ver quién había entrado. Más jadeos. Y no sólo de las mujeres. Jesse empezó a erizarse visiblemente, con el pecho soplando como un oso amenazado. Él gruñó, de pie más alto, balanceando sus hombros y tronando el cuello. -“Oh, este día sólo sigue dando y dando” -dijo Joany en voz baja, con los ojos fijos en el otro Dios en la habitación. -“¿Es quien creo que es?” -murmuró Jina, contemplando la visión que llenaba la puerta. No estábamos cortos de talento en estas partes; Acababan de pasar todo el día salivando sobre infinidades de actores, pero esto... aquí, estas dos para morirse, criaturas absolutamente bellas, tan cerca y al mismo tiempo, era suficiente para enviar a cualquier mujer con una visión decente a un colapso. Tosca, Joany y Jina estaban en medio de un colapso épico. Fue demasiado. Jesse Ward, y ahora... Escudriñando la habitación, el hombre se metió las manos en los bolsillos de los pantalones de su traje, sin desconcertarse en absoluto por la presencia de Jesse Ward. Tenía un aire tranquilo de confianza rodeándolo, la confianza mezclada con un poder innegable. Su pelo oscuro estaba salpicado de gris en sus sienes, sus ojos oscuros parpadeaban, y él atravesó con total frialdad a través de la habitación. Los ojos de las mujeres seguían cada uno de sus pasos, mientras sus ojos se apretaban en sus órbitas, deseando otro vistazo de Jesse Ward. También. Sus cerebros estaban en caos sobre a cual hombre admirar. -“¿Quién carajos eres tú?” -murmuró Jesse, mirándolo de arriba abajo. El hombre se detuvo, volteando los ojos hacia Ward, y devolvió su gesto, dirigiendo sus oscuros ojos de arriba abajo hacia Ward, su postura confiada. –“¿Y quién coño eres tú?”. Las tensiones estaban corriendo alto, la atmósfera de repente gruesa, pechos soplando por todo el lugar. Era un festival de testosterona pura, Tosca, Joany y Jina se sentaron en sus sillas y aprovecharon la oportunidad para disfrutar de la vista. Jina susurró por la comisura de su boca, señalando su pluma al pecho ancho del hombre, una sonrisa encantada creciendo mientras ella lentamente miraba a su amiga. – “Es Jake Sharp”. Tosca y Joany se sacudieron en sus sillas, luchando por no babear. –"El Protector"– susurraron al unísono, pasando unos momentos placenteros bebiéndolo. Ante ellas, estaban el sexo andante. Dos de ellos. La temperatura de la habitación era asfixiante. Estaban luchando por aire. – “Espera” – Jesse se echó a reír, aunque parecía un poco incómodo, su dedo agitando en el aire, moviendo arriba y abajo por el pecho de Jake, que, francamente, Jesse pensó que podría acostumbrase a algún trabajo. Él era aficionado, sin duda, pero unos pocos extras de presión no se han perdido. –“¿Tú eres Jake Sharp?” Jake se volvió hacia las damas, ignorando la animosidad de Jesse. – “He recibido información de que están haciendo una película sobre mí”. -“Sí, señor” -murmuró Joany, con los ojos redondos- Tosca lanzó un archivo, preparando mentalmente su argumento si Jake Sharp vetara su plan maestro. – “Tenemos el contrato aquí”. -“Bueno, Jodi es el jefe”.- Se encogió de hombros y tiró de las solapas de su chaqueta mientras Jesse se burlaba, atrayendo la atención de Jake. Fue entonces cuando la realidad golpeo a Jake. Él sonrió, aunque no era amable. –“Tú eres Ward”. – “Asi es” –Jesse se puso más alto, con los ojos entrecerrados en el notorio guardaespaldas. –“ O puedes llamarme "número uno".” Jake se rió suavemente con un ligero movimiento de cabeza. –“¿Segun quien?” –"Ella escribió mi historia primero." – Jesse no estaba gruñendo, pero estaba muy cerca. Había oído que Jodi había seguido creando a unos cuantos hombres más para que las mujeres se desmayaran, y él no estaba muy contento por ello. Siempre que aquella linda cabecita recordara al hombre que había imaginado primero, podía ahorrarle un pisoteo. Jake, fresco como un pepino, asintió con la cabeza, como si estuviera de acuerdo, sus labios haciendo un puchero mientras ahuecaba la barba de su mandíbula. Estaba pensando, y estaba siendo sarcástico con él. –“Y te dio tres libros, ¿verdad?” -“Así es”. -presumiendo, Jesse continuó. –"Ella también me dio La Mansion." –Él no estaba más allá de decirle a Jake Sharp que Jodi también le había dado una enorme polla y la capacidad de usarla. Los guantes estaban apagados. -“Oh, ¿el club de sexo para los ricos y hermosos? He oído hablar de él”. Casualmente, y tal vez un poco engreído, Jake sacó una mota de pelusa del hombro de su chaqueta, respirando profundamente. Luego lanzó lentamente una mirada fija hacia Ward. – “Pero ella no te dio un arma, ¿verdad?”. Ward se reprimió ante su nerviosismo, rápidamente se recompuso y dio un paso adelante, su pecho se encontró con el de Jake. Oh, los guantes estaban definitivamente apagados. –“¿Me estás amenazando?' Inclinando la cabeza un poco hacia un lado, Jake entrecerró los ojos un poco, no gustando la actitud de este hombre. Sí, había oído todo sobre él. Sí, él era el primero de Jodi. Pero sabía por un hecho que no podía disparar una pistola, y el Heckler de Jake estaba pulsando contra su espalda, ansioso de ser atraído y apuntado a este creído, aunque sólo fuera para callar al jodido. No se dejó intimidar en lo más mínimo. Pecho a pecho, Jake aplicó más presión, no estaba preparado para retroceder, acercándose más a su rostro, sus narices virtualmente tocándose mientras se erizaban y gruñían el uno al otro. –“He oído que mi película viene antes de tu serie de TV” -añadió Jake, rozando a Jesse intencionadamente. Sin embargo, Jesse no mordió, aunque Jake pudo ver el destello de sorpresa en sus ojos verdes, diciéndole que era esto era nuevo para El señor de la puta mansión. Jesse sonrió. – “Tengo más tiempo de aire que tú. Una serie de televisión.Eso es mucho de mí”. Jake mostró completa indiferencia. -Soy un tipo de "entrar y hacer el trabajo", sonrió. Además, tengo más tiempo que tú. Jesse se rió suavemente, mirando a otro lado mientras se pellizcaba el puente de la nariz. –“¿Estás seguro, amigo? –Regresando sus ojos sonrientes a Jake, inclinó la cabeza. –“Estás olvidando que tengo un club de sexo”. El concurso de meadas de los hombres se interrumpió cuando tres risas de chicas llenaron la habitación, ahogando los sonidos de testosterona. –“Ahora, muchachos”.-Tosca se levantó y dividió su atención entre los dos ego-maníacos. Caminando por detrás de la mesa, ella empujó entre los dos hombres para dividirlos antes de que todo el infierno se soltara, pero pronto tuvo que retirar sus manos de sus pechos, la sensación de cosas tan agudas y sólidas debajo de cada una de sus palmas arriesgando al malfuncionamiento de su cerebro otra vez. – “Hay suficiente tiempo de antena para ambos. Ahora, estréchense las manos y dejen de ser tan egoísta. "–Ella los niveló con una mirada expectante y confiada, pero, verdaderamente, ella estaba temblando por dentro. Estos dos hombres eran formidables cada uno por derecho propio. Juntos, estaban creando todo tipo de tensión. Fue Jesse quien ofreció su mano primero, y Jake aceptó graciosamente. –“Buena suerte” -murmuró Ward. –“Si tú también”. Tosca señaló la puerta, aliviada. –“ Ahora, si no les importa, tenemos pasión por hacer. Son bienvenidos al set en cualquier momento”. Jesse se dirigió hacia la puerta, mirando por encima del hombro. – “Tengo una reputación que mantener. Quiero asegurarme de que cualquier actor afortunado que hayan elegido como yo esté a la altura del trabajo”. Jake se rió ligeramente, siguiéndolo detrás. – “Sólo asegúrense de que el mío pueda aguantar un arma”. -“Considérenlo hecho” -dijo Jina, mirando fijamente el culo de Jake mientras se alejaba. En el momento en que la puerta se cerró detrás de los dos hombres prolíficos, las mujeres de PassionFlix sólo miraron la madera durante unos minutos, cada uno de sus mentes tratando de procesar lo que acababa de pasar. No podían. ¿Jesse Ward y Jake Sharp en la misma habitación al mismo tiempo? Todo el oxígeno había sido aspirado fuera del espacio, haciendo la respiración cada vez más difícil, incluso ahora que los hombres se habían ido. -“Wow” -dijo Joany, sacudiendo la cabeza con incredulidad-. “Realmente pisotearon por todo el lugar. Pero, maldita sea, ese hombre podría hacerme cualquier cosa y yo le perdonaría”. – “Y quiero que Jake me proteja”. Jina se desmayó, dejando caer la cabeza sobre sus brazos sobre la mesa. –“Y que me ofrezca un plátano”. Todos se rieron y recogieron sus maletas, se pusieron a dirigirse al bar para conseguir ese vodka que se habían prometido a sí mismas, ahora que lo necesitaban más que nunca. Tenían mucho que hacer antes de empezar a filmar THIS MAN y THE PROTECTOR, pero por ahora, después de ese inesperado encuentro con Jesse El Señor de la Mansión Ward y Jake El Protector Sharp, necesitaban alcohol y tiempo para procesar lo que acababa de suceder. Sus cabezas estaban llenas y borrosas, pero sabían una cosa... La pasión estaba llegando.