Cine: Rex Lafferty
Puede que James Marsden haya intepretado roles amables como Cíclope en las películas de "X-Men" (2000 en adelante), el príncipe Eduardo en "Encantada" ("Enchanted", 2007), Tom en "Sonic, la película" ("Sonic, The Hedgehog", 2020), Lon Hammond en "Diario de una pasión" ("The Notebook", 2004) o al esposo de Luisa Lane en "Superman regresa" ("Superman Returns", 2006), pero aquí interpreta a un estúpido con todas las letras, a un patán cuyo placer y hobby esencial es torturar a su hermano del medio, Ian (Josh Zuckerman).
El argumento de "Sex Drive" (en Argentina, "Manejado por el sexo"), estrenada en 2008, no difiere demasiado del resto de las comedias adolescentes de principios de siglo: chicos obsesionados con perder la virginidad. Aquí, el protagonista, acompañado por un par de amigos (interpretados por Amanda Crew y Clark Duke), le roba el auto a Rex (aunque siente una pasión enfermiza por su vehículo, nada que ver con el hermano mayor de Meteoro, o Speed Racer) y va en ruta hacia Kentucky para encontrarse con la chica con la que tendrá su debut sexual, a quien conoce en internet. No sólo lo hace por la experiencia: también para escapar de los frecuentes señalamientos del desgraciado, abusivo y para nada fraternal sujeto con quien comparte padres. Todos los comentarios insidiosos de éste toman como habitual referencia la supuesta homosexualidad de Ian, pero luego veremos qué se esconde detrás de semejante obsesión temática.
Dirigida por Sean Anders, autor del guión junto con John Morris (dato curioso: ambos adaptan el libro "All the Way", de Andy Behrens), la película sigue a pie juntillas la fórmula heredada de "American Pie" a la hora de ofrecer proyectos como estos: adolescentes calenturientos, desgracias cómicas, alguna escena escatológica, un poco (pero no mucho) de drama y, claro está, un momento en la historia en la que todo parece llegar a un frenesí de locura intensa y desbocada. Si se animan, hay una versión ampliada y mucho más explícita.












