Mi vida tiene cristales rotos de ti, los lugares no dejan de tener significado, las palabras, todo te pertenece, pertenecerán a aquello que fuimos. Yo sé que volver atrás no es una opción, y no estoy tan triste como debería, te extraño y te desdo, pero veo todo a través del agua, de bruma densa que me besa como tú lo hacías antes de empezar a alejarnos, y no puedo moverme, no hasta poder ver a mi alrededor. Nunca supe cuándo acabó, pero supe que los recuerdos durarían toda una eternidad. Toda una eternidad suena bien, pero ahora que no estás, no se como va a ser volver a antes de tí. El cine, tu casa o los juegos, las salidas en coche y las canciones que me enseñaste, nuestras hamburguesas favoritas, los frappés o ese restaurante japonés, recuerdo quien fui, recuerdo nuestros hábitos y manías y lo que esperaba por ver tu sonrisa, y recuerdo como eso acabó, se desmoronó como canción pausada a la mitad, como un choque de automovil. Pero tal vez no fue mi culpa y es obvio que no fue tuya, si el destino tiene fecha de caducidad, y no lo aproveché todo, yo soy culpable de la soledad que cargo, la vida sin tí, no en dolor, no queriendo otra cosa, guardando luto por algo que pude haber cambiado.
No somos un punto final, somos un silencio de blanca en un compás que no sabemos a donde nos lleve, obvio que no de regreso, pero espero que a ti te sea acompañado por lo que mereces, por el más estruendoroso de los amores, algo diferente a mí.
Y aunque no volvieses, todo quedará esperándote, los lugares, las canciones, las series, las películas, todo lo que nos pertenece jamás será profanado, quedará en pausa, será guardado y siempre quedará como un recuerdo de nosotros, algo que de un día para el otro, se decidió, que fué frenando poco a poco aunque el futuro estuvo marcado, ¿o jamás lo estuvo?
Jiye














