LA PROFESIÒN MÀS PELIGROSA DEL MUNDO
¿Si hubieras tenido la oportunidad de trascender en algún deporte, cuàl hubieras elegido? Lo malo de las artes y de los deportes, es que para tener mayores probabilidades de trascender en ellos, sì es necesario aprenderlos desde la màs tierna infancia; sin embargo, la profesión de yoqueta, que es como se les llama a las mujeres atletas que practican las carreras de caballos, podría ser una excelente opción para quienes desean saciar ese llamado deportivo del corazón.
Este artículo pretende ser un humilde homenaje al ahora instructor Moy Juliàn, quien lleva màs de 50 años trabajando en el Hipòdromo de las Amèricas y quien ejerciò la profesión de jockey, que es el masculino de yoqueta, durante 15 años, y que junto con su corcel, vivió numerosas victorias justo en la época en la que el Hipòdromo brillaba:
“El Hipòdromo ha bajado mucho, - cuenta Don Moy - hubo un tiempo en que tenía mucho auge; afortunadamente pasè la época buena, ganaba mucho dinero. Un pura sangre llegaba a tener un valor de 50 a 100 mil pesos o hasta 500 mil o 100 mil dólares.”
A pesar de ello, este deporte no ha perdido su glamour y status, la gente continùa relacionándolo con las clases altas de la sociedad, donde aùn se respira un ambiente sano y familiar, “bonito”, como lo describe Don Juliàn, para aprender a apostar y al mismo tiempo convivir.
¡Y es que la excitación en la gente al momento de la carrera està a todo lo que da!, pues en tan sòlo un 1 minuto y segundos que tiene de duraciòn, se llegan a recorrer 1000 metros en 59 segundos porque se corre aproximadamente a 75 kilòmetros por hora, “¡adrenalina, adrenalina pura, sino no le sabe a uno! – dice Don Moy - Hay 2 tipos aquí de carreras: los de pura sangre que son los que corren largo; y el cuarto de milla, que dura 16 segundos, ¡y el griterío de la gente es…!; y la màs larga es de una milla que se corre en 1 minuto 44 segundos.”
Al escuchar sus anécdotas, no pude evitar visualizarme como aprendiz, llegar a los entrenamientos, familiarizarme con ese ambiente, y sobre todo, la añoranza de trabajar un vìnculo completamente distinto para alguien que se ha criado toda su vida en el D.F., la creación de una relación nueva, nada màs y nada menos que con un caballo.
“Una yoqueta puede empezar a cualquier edad, digo, que no tenga menos de 16 años, de 16 para arriba puede montar, y de ahì hasta que quiera, hasta que aguante – comienza a explicarme Don Juliàn - Ahorita no hay escuela de jinetes, pero las muchachas se hacen en las cuadras que tienen bastantes caballos y ahì empiezan a agarrar oportunidad. Lo que necesitan es pues que les den autorización para que puedan bajar a la pista a entrenar.”
“Mientras que no funcione la escuela de jinetes, aquí están en excelentes manos con Moy o ya le buscaríamos ahì alguna recomendación. – nos dice uno de los árbitros, quien según Don Moy, son la autoridad ahì - La cuestión es el seguro, el seguro es lo primordial; antes a los aprendiz también se les cubrìa un seguro pero por parte de la empresa, ahì ya los repartìan a las cuadras y ya tenìan que sacar su seguro social. Aquì directamente es con el entrenador que es quien la va a enseñar, porque si la asegura otra empresa a lo mejor no le va a cubrir los riegos de aquí, porque con una empresa externa no le va a llegar - oye me pateò un caballo – ¡pero còmo, si aquí no hay caballos! - le van a decir.”
“Es la profesión màs peligrosa del mundo, màs que las carreras de motos y carros, por eso te cobran màs el seguro de un jockey que el de un boxeador” – interviene otro de los árbitros.
“En la mayoría de los jinetes no hay quien no diga “es que me fracturè esto o aquello”, - lo alienta Don Juliàn - fractura de clavícula es lo màs común, porque normalmente siempre cae uno de hombro, o sino, que la muñeca o que el tobillo, algo.”
Entre todos comenzaron a asentarme los pies en la tierra, me hicieron concientizar también que la escala promedio de peso para una yoqueta es de 48 kilos y medio, sin contar el equipo que es de 1 kilo y medio, con la intención de que el caballo sòlo cargue de màs, 50 kilos en total.; sin embargo, el peso debe ser el menor de los impedimentos si alguna vez soñaste en convertirte en atleta de competiciones en caballos, ya que se trabajan con el ejercicio intenso del entrenamiento que dura 2 años antes de debutar. Los primeros pasos se comienzan con caballos mancitos y conforme se avance, el caballo cambia también.
“En la cuadra que te asignen se te facilitarà lo que es la montura, el caballo y el freno. Lo que necesitarìas para comenzar es el casco, el chaleco y las botas. – me aclara mi guía en esta travesìa: Don Moy - No se te cobra nada, nada, nada de los entrenamientos, lo único que a lo mejor sì te costarìa es el seguro social que es lo que exigen aquí para que puedas entrar a la pista con tu casco, chaleco y tus botas.”
“En el caso del jinete son 2 cosas: - me hace saber uno de los árbitros en un tono muy serio - le puede gustar mucho esto, ni duda cabe, pero a lo mejor no tiene muy buenas aptitudes, y a otra gente le gusta y tiene la aptitud, esa es la diferencia entre un buen jinete y un jinete que corre pero no tiene las facultades, que eso, también tiene que ver con quien le enseñe, es como si usted va con un profesor, pues dependiendo del profesor, es como usted va aprendiendo, es con una persona que tenga la aptitud de enseñar, porque eso de que agárrate ahì y dale 2 vueltas… ¡y de ahì que le haga como pueda!... eso es una cosa; hay que estar ahì, asì y asì, mira, estàs fallando en esto, no puedes entrar a galopar sin botas, casco y chaleco, los guantes son opcionales porque aparte las riendas si no son tan suavecitas y pa` la mañana que hace frìo, desde las 6:00 a 10:30 està la pista abierta porque el entrenamiento es tempranito.”
A fin de cuentas, decidì priorizar y enfocarme en lo que ya estaba construyendo antes de caer en la cuenta del mundo de los caballos, el cuàl me pareció de lo màs fascinante, pues tal como cita el personaje de Rust en la serie True Detective: “la vida es tan corta, que sòlo alcanza para hacer una cosa bien.”
La intención de tomarme el tiempo para escribir esta experiencia, es que pueda motivar y hacerle saber a alguien màs que sì hay oportunidad para ejercer este deporte y quizá, algún dìa pueda poner en alto el nombre de nuestro país en las grandes competencias, asì como Moy Juliàn lo hizo en su tiempo:
“En el último año que montè, en el 75, me ganè el premio de màs clásicos ganados, los clásicos son los premios grandes; y yo lo pensé, de que me iba a retirar en plenas facultades pa` que no digan que me retirè porque ya no podía, por que ya… x, me retirè bien y no me arrepiento. Eso sì, se siente muy bonito” – me dice mientras me presume un reportaje a 8 columnas con una foto de su victoria en 1963.
Caballerangos: Las personas que enfrían los caballos.