Después de tantos amores deletéreos, perecederos y otros que nunca pudieron ser, me doy cuenta que el amor tiene que ser fácil, sencillo, sin tanto melodrama, sin dolencia, sólo con llantos, pero de placidez, el amor tiene que ser eso a lo que corremos para refugiarnos del mal, no tiene que ser de lo que huimos, el amor no tiene por qué lastimar, el sufrimiento sólo debería llegar cuando éste desaparece.
Si tú crees que está bien sufrir en una relación, no has entendido de qué se trata esto, el amor es amarse primero, amarse incluso más de lo que esperas que te amen, para después cuando llegue alguien que quieras amar no tengas que esperar que te dé lo que tú no te has podido dar, si no que se trate de compartir el amor que ya tienes desde antes de su llegada, el amor no es dar, es compartir lo que ya poseemos.
Amen mucho, pero amen fácil, amar fácil no significa amar a cualquiera, se trata de amar a alguien que no sea cualquiera, pero hace la vida fácil, nuestra vida, fácil. El amor tiene que ser fácil, amas a quien te ama, y a quien no te ama pues no la amas. (Yo sé que puede sonar más fácil de lo que puede ser, pero es así como debe ser, así es como convenimos ser) Si es un amor inverosímil, espera a alguien dable, si sabes que no te hace sentir conforme, si sabes que busca a otras personas estando contigo, déjala; nadie busca fuera de lo que tiene en casa, y, si esa persona pasa por encima de ti, te trata mal, no te da tu lugar, te hace concebir que eres menos de lo que eres, déjalo, nadie puede hacerte sentir de tal manera, amor propio antes de cualquier otro amor, por favor.
Nadie merece un amor difícil, de esos que te hacen creer que estás en un limbo sentimental, de aquellos que no te dejan pernoctar, que te vuelven suspicaz, nadie merece un amor punzante y mucho menos posesivo, el amor es libre cual Egotelo, es humilde, y lo más importante, no es fatuo.
Aunque no creas en cuentos, y te conformes con lo que tú crees merecer, en algún lugar del planeta, de pronto en otro país, o parado a la vuelta de la esquina, estará esperándote alguien de una sonrisa sublime y ojos desmesuradamente esplendentes. Antes tienes que dejar de buscar en la parte exterior de tu vida, donde tienes que buscar verdaderamente, es adentro, dado a que nadie va a atiborrar tu propio vacío por ti, o si los colman, se irán después de para dejarlo aún más grande.
Tenemos que entender que las curas de nuestras magulladas, las tenemos nosotros mismos, cuando entendamos eso y dejemos de escudriñar curas temporales, llegará lo que tiene que llegar. No esperemos que alguien haga lo que sólo nosotros podemos hacer. Ámate primero, ámate mucho, para que nunca más, dejes que alguien más te ame erróneamente.