♨ cursi tú, cursi yo.
— ¡Mira como tengo los pies! — Comentó mientras subía una de sus piernas al sofá, acercándola con cuidado hacia el cuerpo ajeno, para que pudiera comprobar en el estado en que se encontraba. Poco después, se echó a reír, acurrucándose bajo las mantas mientras apoyaba la cabeza en el hombro ajeno, fijando la mirada en el fuego que ardía frente a ellos. — Me podría quedar así toda la vida. — Añadió entre suspiros, mirando de reojo a la persona que el acompañaba. — Falta un poco de chocolate caliente, pero estoy demasiado cómodo para ir a por él. — Formó un puchero en sus labios, mirándole con carita de pena.













