has leído fan fiction de keane?
vivo de los populares Keane fics hechos por meeee amiga personal, La Oruga. Te hago una cita de alguna partecita que me cope, solo de ejemplo:
- ¡Quiero decir que me estás volviendo loco! ¡Que ya no sé cómo manejar esta situación y pretendes que te crea cuando pones ese aire inocente, pero no soy estúpido, Oliva!- Gritó, caminando hacia mí. Y a cada paso que él daba, yo retrocedía uno.- Así que deja de jugar conmigo y de provocarme.- Y esto lo dijo cuando llegué a golpear mi espalda contra la pared. Lo dijo prácticamente en un susurro y yo lo miraba con los ojos muy abiertos, sin saber qué haría a continuación. ¿Sería capaz de ponerse violento? Todo lo que había dicho me había tomado por sorpresa y no sabía qué decir. Esta vez, era yo la que escaseaba en palabras. En ese preciso instante, antes de que yo pudiera pensar o reaccionar de alguna manera, Tim se acercó a mí, precipitadamente. Sus labios se fundieron en los míos y empezó a besarme con desesperación, de una manera mucho más apasionada que la vez anterior. Me apretó entre su cuerpo y la pared y yo apenas tenía espacio para moverme. ¿Por qué siempre me hacía eso? ¿Por qué parecía explotar sin previo aviso? ¿Y por qué yo sentía que me derretía bajo sus brazos, bajo su cuerpo, bajo sus labios…? Llevé mis manos a la parte trasera de su cabeza y hundí mis dedos en su cabello, atrayéndolo más y más hacia mí. Ya casi no podía respirar y notaba que a él también le faltaba el aliento. Se apoyaba completamente contra mí y me fascinaba la forma en que me estaba presionando. Parecía un beso eterno y ninguno de los dos se decidía a separarse para recobrar el aire. Pensé que estaba a punto de morir cuando al fin sus labios se despegaron de los míos. Había calidez en sus ojos azules, pero también cierta… ferocidad que jamás hubiera asociado con él. Lo miré largamente, respirando entrecortadamente. - Si quieres irte, éste es el momento.- Masculló con la voz evidentemente afectada. Me estaba dando opciones. Me estaba dejando entrever qué era lo que sucedería a continuación y me estaba dando la opción de huir antes de que fuera demasiado tarde. Delicadamente, le quité los lentes y los arrojé sobre el sillón, contemplándolo de una manera muy provocativa. Esa fue mi respuesta y Tim entendió: no pensaba irme a ninguna parte. Volvió a abalanzarse sobre mí, besándome sin control. Sus brazos se enroscaron alrededor de mi cintura y sus dedos parecían hundirse en mi piel. No podía creer que eso estuviera pasando, pero mientras nuestras bocas parecían fundirse, no pude pensar en nada más. Apretándome aún más contra la pared, Tim comenzó a besar mi cuello con ganas. Yo tiré la cabeza hacia atrás para permitírselo, mientras trataba de colar mis manos en su espalda, por debajo de su camisa. Al sentir su piel, todo mi cuerpo tembló de deseo. Sus besos húmedos no dejaban de arrasar mi cuello, sus manos me atraían hacia él con firmeza y cada centímetro de su ser parecía estar ardiendo. Tomó el borde de mi sweater y me lo quitó de un tirón. Yo pasé mis manos hacia la parte delantera de su camisa y fui desabrochándole los botones uno a uno, pacientemente. Por alguna razón, no quería apresurarme. Quería que todo eso durara lo más posible. Se la quité bajándola lentamente por los hombros, mientras él besaba los míos. Disfrutando del contacto, enredé mis dedos en el vello de su pecho y posé mis labios en su cuello. Tenía un cuello perfecto y delicioso que provocaba ser besado. Me tomó sorpresivamente por las piernas y me hizo rodearle la cintura con ellas. Me aferré a él con fuerza para no caerme, dejando que Tim me besara con la respiración entrecortada y el vello de su pecho rozaba el borde de mi sostén, causándome una sensación maravillosa. Al separarse para tomar aire, tiró un poco la cabeza hacia atrás y yo me dediqué a besarle el hoyuelo que se le hacía en la barbilla y que tanto me gustaba. Sentí que me separaba de la pared. Tim se movía en dirección a uno de los sillones. Se dejó caer allí, sobre mí y me gustó sentir su peso sobre el mío. Se separó levemente y desabrochó el botón de mi jean. Yo le abrí el cinturón, pero hasta ahí pude llegar. Volvía a recostarse sobre mí y sus manos buscaban ahora el broche de mi sostén. Mordí un poco su labio inferior, incitándolo a que me besara de nuevo. Necesitaba de sus besos, del sabor de su boca… Tim estaba acabando con mi cordura y no me importaba nada más












