This is the most anime shit I’ve ever drawn. Was meant for valentines but I had a rlly bad migraine and couldn’t finish it in time
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ooc;; i had to go and do it myself gosh dang it. kanda × keith was a given because angst swordsman with too much on their shoulders and really need naps BUT I COULDN'T DECIDE IF I WANTED LANCE TO BE ALMA OR LAVI BECAUSE HE FITS BOTH SO WELL SO UH I DID BOTH. tiny baby lance goes murderous to protect keith. but also tries to murder keith to protect keith. *vague shrug* reffed heavily off of manga Screencaps.
It's the little things u find that keep u going through the day
ESPECIAL 1: Aquél día, los mutantes recibieron un sombrío recordatorio"
“Aquél día, los mutantes recibieron un sombrío recordatorio.
El terror de una vida de subyugación. El sentimiento de vivir encarcelados y controlados como pájaros en una jaula.
Uno a uno, fueron cayendo como diabólicas estrellas, llenando los alrededores de humo. Enormes mastodontes de metal, titanes negros con un infierno por mirada. Uno a uno, hicieron temblar la tierra según sus botas metálicas se hundían en el pavimento y el césped.
La casa estaba rodeada. Toda esperanza que sus moradores guardasen era inútil. Fue inútil desde el momento de que oyeron el primero de aquellos retumbares. Aquellos temblores sísmicos que se correspondían con el aterrizaje de los titanes de metal. Aquellos tambores, tambores de guerra. Tambores de muerte.
Aquél día fue el comienzo del fin…”
- ¿En serio?- Preguntó la niña, levantando la mirada del papel. Cabello castaño, ojos inteligentes a juego, mochila a la espalda y cierto mohín de aburrimiento.- ¿De verdad crees que la cosa fue tan oscura cuando atacaron la mansión? Vaya cosa, así seguro que hasta yo me habría quedado dormida… No sé, yo recuerdo muuuchas más explosiones, y rayos, y gente gritando…
- Bu-Bueno, es que todo eso viene después…- Intentó defenderse su amiga.
Al contrario que en su escrito, el día estaba radiante. El sol caía suavemente sobre las cabezas de los tres chicos, acompañado de una suave brisa que presagiaba el comienzo de la primavera. La gente había aprovechado el buen tiempo para deshacerse de chaquetas, jerséis y todo aquello que supusiera una capa más de las necesarias, y hasta ellos se habían visto obligados a arremangarse la camisa del uniforme.
- Pues yo creo que está bien.- Sonrió el otro chico, de la misma edad de Rioco, cuyo pelo oscuro y sus ojos rasgados evidenciaban su origen parcialmente asiático, a pesar de que había nacido y se había criado en Europa.
Keith Cold era uno de los chicos más listos del curso, si no el que más, y normalmente era capaz de terminar los deberes que ponían los profesores de instituto en los cambios de clase, algo que Rioco aprovechaba copiándoselos inmediatamente. Pero esa no era la única cualidad de Keith, ya que sus rasgos exóticos (además de sus raíces asiáticas, era prácticamente de dominio público que su madre era una importante investigadora en Europa) al parecer lo hacían muy valorado entre la mayor parte de chicas (y algún chico) de su curso, así como los de otros cursos, como Kanae les había contado. De hecho, Cold era bastante popular, y raro era el día que no circulase por clase alguna notita en la que se exaltasen sus cualidades.
Pese a todo, Rioco estaba segura de su dominio y no temía que nadie lograse llevarse a su amigo, y lo que era más importante, no temía quedarse sin su – al parecer, infinita – fuente de conocimientos.
Porque Keith no era normal. Ese chiquillo que sonreía ante las bromas y gesticulaciones de la indiscutible líder del trío, y que felicitaba a Kanae por su escritura, no era lo que muchos llamarían “humano”.
Ninguno de ellos lo era, pero, cada cual a su manera, todos aprendían a convivir con ello, con la ayuda de cierta organización que los acogía y les educaba sobre cómo usar sus habilidades ocultas en una mansión a las afueras de la ciudad.
- ¡Cuando lleguemos a la Mansión te enseñaré lo que escribí yo el año pasado!- Le decía alegremente Rioco a su amiga, la pequeña Kanae, que tenía un año menos que ellos pero su timidez, y aquello que ocultaba su borro azul, le impedían hacer muchos amigos en el curso en el que estaba y prefería ir por ahí siguiendo los alocados planes de Rioco.- Escribí sobre aquella vez que salió aquél terrorista telépata, ¿os acordáis? Bueno, Keithy, tú no creo que te acuerdes porque no estabas,- decidió unilateralmente negándole la palabra a su amigo, que notó cómo una gota de sudor le caía por la sien.- pero seguro que sí te acuerdas, ¿Verdad, Kanae?
- Sí, bueno…- Respondió dubitativa la adolescente pelirroja.- Tampoco es como si quisiera recordarlo…
- ¿No? Pero si fue guay… ¿Recuerdas cuántos tíos fuertes había por ahí, Kanae?- Y empezó a gesticular y hacer poses, imitando a todos los tipos que se habían encontrado en aquél momento.- Estaba aquél guerrero de la armadura dorada, y aquél mago, y el monstruo aquél gigante, y el hombre de cabeza de jaguar.- Dijo, y salió corriendo sin poder contenerse más. Rioco Saito tenía un gran problema con el autocontrol y con el exceso de energía y actividad, pero al parecer los adultos a cuyo cargo sus padres la habían dejado consideraban que ya era suficiente que mantuviera a raya sus poderes.- ¡Estaban todos allí, tan serios y taaan cool con sus armaduras y sus poses de tío guay...!¡Deberías haberlo visto, Keithy, seguro que te hubiera encantado, parecía una serie de superhéroes, o un anime, o algo… ¡Y allí estábamos nosotras, dispuestas a poner orden!- Hinchó el pecho, como debería hacer la representante del orden y la justicia en quien, a su parecer, se había convertido en aquél momento, y cerró el puño, lanzándolo al aire en un puñetazo y evocando el que recordaba como el momento más épico.- “Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Porque yo soy la LEY!”
Keith y Kanae suspiraron al tiempo, mientras Rioco, cuyos gritos atraían las miradas de los transeúntes, reía como correspondía a una frase del estilo.- Ya has vuelto a mezclar películas y series.- Dijo Keith, encogiendo los hombros, y Kanae, que también tenía origen oriental, se alegró de que cambiasen de tema tan rápido, y sonrió cuando Rioco puso los brazos en jarra y replicó que no importaba porque ambas frases las decían cuando estaban a punto de matar a sus enemigos.
Porque, aunque Keith sólo hubiese llegado a verlo por la tele, ella sí que recordaba aquél episodio. Había estado allí aquella noche, la noche en la que el terrorista conocido como Tribulation se había alzado en el aire, y había emitido un llamado mental a todos los mutantes del planeta, a todos los telépatas, a todo aquél que quisiera unírsele. Recordó lo que Rioco había olvidado, que aquellos “tíos guays” no habían ido con ánimo de reconciliación. Dividiéndose entre seguidores del terrorista psiónico y los que habían decidido tomarse la justicia por cuenta y riesgo, la calle de New York se había convertido en unos minutos en un campo de batalla que seguramente habría ido a más. Rioco y Kanae, (que había acudido a la primera llamada) llegaron justo a tiempo para evitar que pasara a más, y fue la niña morena la que los detuvo usando todo el potencial psíquico de su joven mente.
A pesar de ser sólo una niña, logró poner en fuga a los caballeros legendarios y a las fuerzas del terrorista psiónico, pero el esfuerzo mental tuvo severas consecuencias y fueron necesarios varios meses para que se repusiera. Aquella escena tras la batalla todavía poblaba las pesadillas de Kanae. La imagen del cabello lacio de su amiga revoloteando salvaje como un gorrión sobre el rostro inerte de ésta aún le hacía sentir una garra en el corazón, susurrándole que sus seres queridos no estarían seguros mientras ella estuviera presente.
Pero Kanae trató de borrar aquella imagen, y cuando vio a la joven Saito discutir acaloradamente si L o Kira sonrió, reemprendiendo la marcha para unirse a la conversación, uniéndose a la idea de que por muy guapo que fuera Kira nadie podría negar que L era mucho más carismático, una idea que Keith tuvo que aceptar a regañadientes, no sin antes amenazarles con escribir sus nombres completos.
Nota del Autor: Esta historia la escribí utilizando los personajes de Roleplay que usábamos @Rioco_ y yo cuando nos conocimos, Kanae y Rioco, y un personaje que añadí más tarde Keith Cold. Los hechos narrados en dichos flashbacks ocurrieron en dicho Roleplay. Gracias por leer :D