<<Él todavía no ha acabado>>
Repite ChungHo en su cabeza. Deja su hamburguesa vegetal a medio comer sobre el desastre que es su escritorio y se gira en dirección a su superior, quien parecía estar hablándole. Este ya había devorado la suya.
—¿Dijiste algo? —Cuestionó, y su compañero emitió un suspiro de cansancio.
—Dije, ya por tercera vez, que tú no deberías estar aquí trabajando. Relájate un poco, ¿sí? Llevamos semanas sin siquiera recibir una pista de quién podría ser el culpable y tal parece que ya se aburrió de jugar con todos nosotros... Anda, sé que sabes de la fiesta de los Hong.
—No me interesa.—Frenó los intentos del otro con un tono frío e inmutable.—Básicamente lo único que harán será llamar la atención de ese imbéc...
Callando sus propias palabras, cree descubrir la verdadera intención con que su superior quería enviarlo allí.—¡Comisario, usted es brillante!—Acaba declarando con admiración a la par que agarra su chaqueta y pertenencias para dirigirse a aquel sitio.
Una vez dentro de tal lujo de hogar, se enorgulleció de haber pasado a cambiarse a su departamento, pues de ser distinto se habría sentido realmente desentonado en un ambiente como ese, y entonar era indispensable en situaciones en que debía de infiltrarse entre la multitud. Observando superficialmente parecía que todo Yeonsan se encontraba allí.
Recibió una copa por parte de uno de los chicos que atendían. Y entonces cayó en cuenta de que, prestando atención a todo, la verdad es que era como si caminara en un sueño. La situación para él desde luego era poco común, por lo que lógicamente le resultaba extraño estar en un lugar como ese. Sin embargo, por más que ostentara el lugar, se encontraba tan solo a un par de kilómetros de su lugar de trabajo. Era impresionante.
En lo que su mirada se perdía inmersa en admiración, acabó chocando con alguien.
—Ouch... Lo lamento.

















