quiere y necesita estrangular a jorge. ese ha sido el pensamiento más persistente de toda la noche, desde que aceptó estúpidamente encubrirle la escapadilla de amor.
¿la verdad? no lo pensó demasiado al decir que sí. estaba aburrida, desencantada, atrapada en problemas domésticos que ni siquiera le permitían aflojarse un poco la ropa; si es que así podía llamarle a relajarse. no había que malinterpretarla, de todos modos: el mar ofrecía un paisaje exquisito, la fogata parecía sacada de un sueño, y la compañía era la mejor posible. los suyos. a quienes ya consideraba hermanos.
pero esa noche, más inquieta de lo habitual, no le apetecía atiborrarse de alcohol. mucho menos presenciar los malabares burdos de jax intentando engatusar a su buena amiga. a una de sus mejores amigas, en realidad. con quien, inevitablemente, tendría que hablar después. cada uno estaba tan absorto en su propio desvarío que no le quedó otra opción que secundar el de uno.
apoyar a jorge al menos significaba asomar la nariz a un ambiente distinto. eso sí: bajo sus reglas. diez minutos contados. nada de entrar en la mansión de los riquillos emperifollados. si quería un encuentro de película, que eligiera el jardín. un lugar desde el cual pudiera echar a correr si hacía falta. no tendrían el dinero que se manejaba en ese lado de la isla, pero sí buena condición física. podían escapar.
podían haberlo hecho.
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aria esperó lo peor cuando el móvil de jorge sonó muerto del otro lado. veinte minutos pasaron desde que contó los primeros diez y, a partir de ahí, todo fue cuesta abajo. sirenas a lo lejos. movimiento brusco dentro de la mansión. un revuelo que no presagiaba nada bueno. la coreana maldijo a su familia entera y, presa de la desesperación, se lanzó de cabeza a la boca del lobo.
porque un pogue no abandona a otro.
se abrió paso entre la marea de gente intentando pasar desapercibida. tocaba el hombro de cada desconocido que se cruzaba, los giraba de golpe, obligando a la suerte a devolverle a su amigo. mierda. mierda. mierda. “ ¿jorge? ¿eres jorge? ”
se esforzaba por no perder la calma. los rostros que encontraba no eran de nadie importante. y ese era justamente el problema. así como no aparecía ningún riquillo relevante, tampoco aparecía su amigo.
había cruzado ya la sala interminable. subió al primer piso. aprovechó para enviar mensajes al grupo: el llamado de emergencia era inmediato, evidente. pero en medio del subidón ocurrió lo que más temía. aquello que había intentado evitar desde el inicio. aria se dio de bruces con una persona que reconoció al instante, justo después de soltar una palabrota.
ella sí era importante.
y si el desastre tenía algo que ver con lo que se respiraba en el aire, toparse con esa chica era meterse de lleno en el mismo embrollo de jorge. “ voy a fingir que no te he visto y que esto no ha ocurrido. ” dice, rápida, sin rodeos. “ y espero que tú hagas lo mismo conmigo. estoy aquí por un amigo, no por gusto. en cuanto lo encuentre, prometo desaparecer. ninguna tendrá que aguantarse a la otra. ”
cuando quiso seguir su camino, algo la detuvo. tal vez la suspicacia. tal vez la molestia. o esa desesperación espesa que empezaba a prenderle en el estómago. se dio vuelta. la enfrentó. necesitaba saber. necesitaba entender qué estaba pasando. “ porque ese fue el problema, ¿no? ” pregunta, ya sin suavizar el tono. “ no supieron esperar a que él saliera por su cuenta. ” 𐙚 @kkyupings