"Sentado de noche en un banquillo fumándome un cigarrillo con un revolver en el bolsillo de rencor lloraba, quizás por la soledad que me acompañaba son interrumpida por un padre que en alcohol se ahogaba, miraba, el suelo mientras sacaba el cañón y apuntaba el nudo que a mi cuello asfixiaba, y cuando solo pensé en no pensar mas nada oí la voz de un hombre que se acercaba y me comentaba llevaba lentes oscuros y un bastón que lo guiaba me pidió fuego y luego se sentó donde yo estaba de forma disimulada guarde el arma de nuevo me seque la frente y le seguí la corriente aquel ciego. ¡ÉL!, dijo el comentario de las estrellas, de la naturaleza y de la luna, dijo que hay cosas bellas que aprecia mejor ahora que no ve por causa de un cáncer sin cura, como la piel desnuda de tu pareja en tus brazos, como brindar ayuda a tu hijo y ver su primer paso, como ver el horizonte del mar simplemente apreciar, el desfile de un ocaso, fue entonces que le hice caso a lo que me decía, me sentí tan cobarde en aquel momento ya que ese hombre carecía de lo que yo tenia, sin embargo agradecía cada segundo de aliento. ¡Y yo quejándome..! ".