Pensé en tu belleza, y esta flecha, hecha de pensamientos insensatos, está en mi médula. Ningún hombre puede contemplarla, ninguno, recién llegada a su condición de mujer, alta y noble, pero con rostro y pecho del color delicado de la flor del manzano. Es más amable esta belleza, mas por una razón podría llorar yo porque lo viejo ha pasado.
La flecha | William Butler Yeats














