Lido em 21 Dez 2021: La perra - Pilar Quintana (2017)
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Lido em 21 Dez 2021: La perra - Pilar Quintana (2017)
Lo que nunca te dije, te podría decir. Que sin esa sonrisa no se puede vivir.
Para tus amigos yo fui la perra, lo que no saben es que fuiste tú quien me rompió el corazón.
🌼
ピラール・キンタナ、村岡直子訳『雌犬』(国書刊行会)
子供ができなかったダマリスは、知り合いからもらった子犬をわが子のようにかわいがるが……。海に面した辺鄙な村は過酷な自然に囲まれ、貧困と飲酒とドラッグと暴力が蔓延している。主人公は孤立無援。陰鬱。
装幀:アルビレオ 装画:POOL
ambrosia a sheyk, 14 de febrero 2021
¿Sabes? Eso no te saldrá gratis, has abierto una caja que esconde secretos desgarradores, dime una cosa Sheyk Theresa Sonneillon, ¿estás preparada para la gran revelación? — Entendía las acciones de la morena, ella había tocado lo más sagrado para ella que era el bueno de Nate, le había resucitado del más allá y personalmente la hechicera estaba convencida de que eso le había sentado como una puñalada, la hechicera oscura había logrado lo que ella no había logrado en todo ese tiempo de estudio y romperse el coco buscando formas de traerlo de vuelta y fracasando. Eso debía de ser doloroso para ella, incluso humillante, así que comprendía que la otra intentase devolvérsela de la misma forma, ojo por ojo y así las dos acababan ciegas, pero sus palabras no eran más que el preludio de lo que estaba por llegar y algo se estaba retorciendo por dentro de la morena. — Las verdades duelen. — Siseó esta con cierta pizca de diversión macabra, pero era hora de seguir y si la morena quería atormentarla ahora era su momento de ojo por ojo.
“Insatisfecho, mi retorcido esposo lejos de quedar complacido después de ver cómo había arrebatado la vida a la única persona que amaría por el resto de mis días, me torturo con un orbe mágico como el que Evan pretendía usar contra mí, vale, lo reconozco, si le he decapitado es porque me enfureció volver a ver ese horrible artefacto que te tortura de la peor forma hasta que suplicas tu propia muerte, el muy bastardo quería dejarme bien tocada, pero donde él fracasó, tu triunfas, de haberlo sabido, te habría maldito a ti en lugar de Hunt, aunque quien se imaginaría el monstruo que acabaría creándose, incluso mató a su alma gemela, ¿en fin por dónde íbamos? Ah sí, el momento en que definitivamente me rompí, que supliqué que me matase, pero claro, él jamás permitiría que ni en esta vida ni en la otra estuviéramos juntas, así que se negó a concederme algo tan sencillo como una muerte, sin embargo se confió, se vio tan confiado viéndome rota, llorando a mares que cuando el muy bastardo se giró, yo me levanté y cerré el puño con todas mis fuerzas, haciendo que su patético e inútil corazón colapsara, que sus pulmones se negasen a respirar y mientras agonizaba le mire fríamente, luego decidí arrebatarle todo, su posición en Walpurgis, sus artefactos oscuros, sus libros, TODO, pero claro… a esa historia le falta algo, ¿Quién era el prometido de mi amada? ¿Quién se lo contó todo a mi marido? Creo que ya sabes la respuesta, pero te lo mostraré igualmente…” Y ahí estaba la figura de Samael, mucho más joven, pero él era el responsable de su desdicha, de no haber sido por él, las cosas habrían tomado otro rumbo o eso quería creer la rubia.
Nicolasito comido por los peces.
Ese día buscaron a Nicolasito hasta que se hizo de noche y lo siguieron buscando sin descanso todos los días.
El tío Eliécer estaba ayudando en la búsqueda, y por las tardes, cuando llegaba con las malas noticias, se sentaba en un tronco que tenían en la entrada de la cabaña. Damaris sabía que esa era la señal para que se acercara. Lo hacía sin demora, pues no quería que él se enojara más de lo que ya estaba. Entonces el tío agarraba una rama de guayabo dura y elástica y la azotaba. La tía Gilma le había dicho que no se tensara, que entre más flojos tuviera los muslos, que era donde el tío le pegaba, menos le dolería. Ella lo intentaba, pero el susto y el estallido del primer latigazo hacían que apretara todos los músculos, y cada nuevo latigazo la lastimaba más que el anterior. Sus muslos parecían la espalda de Cristo. El primer día le había dado uno, el segundo dos, y así había ido aumentando por cada día que Nicolasito no aparecía.
El tío Eliécer paró el día que habría tenido que darle treinta y cuatro latigazos. Habían pasado treinta y cuatro días, el mayor tiempo que el mar se había demorado en devolver un cuerpo. Estaba despellejado por la acción del salitre y el sol, comido por los peces en algunas partes hasta el hueso y, según dijo la gente que estuvo cerca, hediondo.
*Fragmento de La perra.
Casi no salía de la cabaña. Se la pasaba encerrada viendo la televisión desde una colchoneta que ponía en el suelo mientras afuera el mar crecía y se achicaba, la lluvia se derramada sobre el mundo y la selva, amenazante, la rodeaba sin acompañarla, igual que su marido, que dormía en otro cuarto y no le preguntaba qué le pasaba, su prima, que venía nada más que para criticarla, su mamá, que se había ido para Buenaventura y luego se había muerto, o la perra, a la que había criado solo para que la abandonara
La perra, de Pilar Quintana