Mi timidez y yo
Mi timidez me ha acompañado desde que era una pequeña niña. Yo no sabía que venía conmigo, hasta que comencé el jardín de niños. No estoy segura si apareció el primer día, pero supongo que sí. Porque recuerdo el resto de los días acompañada solo de ella, impidiéndome poder jugar y divertirme con los otros niños. Había algo que me hacía querer arriesgarme e ir, pero otro lado algo me retraía y hacía que solo deseaba volver a mi casa para poder jugar a lo que quisiera, liberarme del estrés, la tensión y ser una niña básicamente normal. Ahora entiendo que mi sistema nervioso era realmente y es muy sensible a muchos estímulos, que de por sí está sensible y en alerta, hiperactivado con lo que pasa dentro. Por lo que para poder integrarme necesito un ambiente más calmo y donde sienta la confianza y libertad para poder expresarme con todos mis colores. No todos podemos florecer o brillar en los mismos ambientes.
Siempre he sentido que habían dos dentro de mi, dos personas o dos personalidades. Ahora sé que eso sí es así, y que no solo soy yo sino todos nosotros tenemos ambas polaridades.
Mi timidez me acompaña hasta el día de hoy, para hablar, para trabajar, para salir, para hacer todas las cosas que se tienen que hacer ahora. Y aunque haya hecho que perdiera ciertas oportunidades, aunque haya hecho que sufriera mucho, me haya hecho rechazarme a mí misma y muchas veces querer cambiar por ser alguien más sociable, extrovertida o divertida, he aprendido que la timidez es parte de mi naturaleza, que no puedo evitarla, ni luchar contra ella, ni tratar de eliminarla, porque simplemente no se va a ir, es parte de lo que soy, pero no es todo lo que soy. Es una especial sensibilidad a las interacciones del día a día, es una especial sensibilidad hacia mi propio mundo interior, a mis sentidos y a los juicios internos y externos. Es algo que hace que me sienta vulnerable y frágil ante los demás. Pero para nada significa que sea débil, tonta o indefensa. Si bien me puede hacer más susceptible a los comentarios o las miradas, también me hace sentir inteligente al acercarme a las almas humanas, a ser delicada con mis tratos, a escuchar, a ser más atenta y conciliar distintos puntos de vista. No sé si esto también les pasa a otros. Pero si sé que debido a nuestra cultura y lo que exige la sociedad en este tiempo, ser una persona tímida está mal visto, es objeto de burla o de prejuicios como creer que es un defecto, pensar que eres sumis@, tonto, ingenuo o indeciso. Cuando en realidad tienes una forma particular de entablar relaciones, de hablar, de sentir, de reflexionar y tomarte tu tiempo para decidir o para opinar. Y sé que por desconocer todo eso, por rechazarnos a nosotros mismos, se deja de lado el conocerse y descubrir bellos tesoros que yacen detrás de todo lo que uno ignora y le disgusta de sí mism@.
Mi timidez me ha hecho preguntarme a lo largo de todos los años Qué es lo que está mal en mi o por qué no soy como los demás. Y también me ha dado múltiples respuestas a preguntas mucho más trascendentales, nuevas perspectivas y a romper con viejos paradigmas.
Por todo ello los invito a conocer a su timidez y todo lo que trae con ella. Y a construir un mundo en el que cada vez haya más aceptación de nuestras diferencias, liderar juntos y crear nuevas oportunidades para personas sensibles, tímidas, distintas y amorosas. ✨













