“ … Telesila … reuniendo todas las armas que habían sido dejadas en las casas y las de los santuarios, armó a las mujeres que estaban en la flor de la edad, y después de armarlas las apostó en el lugar por donde sabía que los enemigos atacarían. Cuando los lacedemonios estuvieron cerca, las mujeres no se asustaron de los gritos de guerra, si no que, recibiéndolos a pie firme, lucharon valientemente. Entonces, los lacedemonios, pensando que, si mataban a las mujeres, tendrían un éxito odioso, y que si fracasaban, tendrían una derrota vergonzosa, se retiraron ante las mujeres.”
(Descripción de Grecia, Gredos, libro II, 20, 9).










