Ella no camina por las calles.
Ella espera en los reflejos.
El primer encuentro fue por parte de Andrés en el Río Guayas del Malecón 2000.
Luego la ví en un charco en la calle Panamá.
No estaba ahí… pero el agua la guardaba.
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Ella no camina por las calles.
Ella espera en los reflejos.
El primer encuentro fue por parte de Andrés en el Río Guayas del Malecón 2000.
Luego la ví en un charco en la calle Panamá.
No estaba ahí… pero el agua la guardaba.
@valeriaverauartes @andreslopezm Presten atención a este audio, es el veredicto de doña Inés, una vecina de mi barrio.
La expansión de la evidencia
Pantalla apagada. Aula vacía. Pero alguien nos miraba. No era un reflejo, no era ninguno de nosotros. El monitor estaba apagado, sin luz, sin imagen… y aun así, un rostro apareció. Cabello mojado, ojos blancos, quietos. La Mujer del Río no solo habita el agua: también se refleja en las superficies que deberían estar muertas. El patrón se repite. No es un caso aislado. Es una presencia que se expande.
La mujer del río.
Creo que me estoy volviendo loco pero juro que vi a una mujer reflejada en el Río Guayas del Malecón 2000. Pude sentir cómo mi cuerpo temblaba bajo su refolejo.