Los pibitos jugando a la pelota hasta la noche, las chiquitas descalzas corriendo por toda la villa.
Te dan todo el amor que tienen, te miran, no te sueltan la mano, se les ve el amor sincero en los ojos, te sonríen y te preguntan; “¿Cómo te llamás?¿vas a volver?, mirá que te espero. ¿Me pintas?. ¿Juego partido, me vas a ir a ver?. Mirá como salto. ¡Ayudame!. ¿Señorita, la pelota es de usted?¿no me la presta para jugar en la plaza?, ya volvimos, acá se la dejo. Tomá un helado del kioskito de acá a la vuelta, gracias por cuidarme”











