El sentimiento de una madre, que aunque no esté presente, te quiere, te auxilia, te motiva, te llama; Venga Abelito, venga ya mismo. Abelito ya crecido, con valores, humilde, que seguramente de alguien lo tuvo que haber heredado... En fin ayuda, se interesa por lo que pasa en el pueblo, "espero ganarme un pedazo de cielo al ayudar a la Rubita de los lobos”, en el edificio Colonial. ¡Gracias Miguelito!, menos mal que es tonto, sino lo fuera, la Rubita ya no sería ella, la Eli, probablemente ni existiría, tan chiquita, re lindita, una flor que crecia...igual fue afortunada, siguió creciendo, pero, ¿Y sino?, era otra de las tantas victimas. Duermo un rato, y le doy. Dijo Nerio, ¿hace falta ser tan directo? Igual ella se lo busco, mira como bailaba en la fiesta, la arrastraron, ella en mal estado, pero ojo, provocaba a los pibes, siguiendo los pasos de Irene, la madre, a quien le chiflaron los borrachos, al final la gringa salió a la madre, que cierto es el dicho de lo que le pasa un hijo, lo siente la madre. La Eli encerrada y afuera los lobos, mientras Irene, se negaba dormir, con las piedritas en la garganta, como si muriera, ese es el nacimiento de algo preexistente.