Dice la teoría que nada se crea ni se destruye, sólo se transforma. Claro que se refieren a la materia. Pero si la materia es todo aquello que ocupa un lugar en el espacio, a las personas nos sucede lo mismo. La diferencia entre el agua que se transforma en aromático café y nosotros, es que la transformación nos toca a nosotros decidirla y no es tarea fácil. Porque a diferencia de la materia, nosotros podemos transformarnos muchas veces, el peligro es que cuando nos transformamos también hacemos que otros lo hagan y eso es mucha responsabilidad. Pero una vez asumida la responsabilidad del cambio nos pasa lo que a las orugas: no podemos volver al capullo.
Las Aparicio














