Clase 15. Opinión pública y ciencias sociales
Cartel tomado de la página de Facebook Inteligencia Conectiva.
Objetivo: Identificar algunos estudios científicos sobre opinión pública para tener un panorama del estado del arte sobre el tema.
La creación de estados de opinión y la investigación científica
En la campaña electoral entre Lyndon B. Johnson y Barry Goldwater de 1964, Johnson utilizó el primer anuncio de propaganda negativa para derrotar a su rival electoral. En la época, durante plena guerra fría, el tema nuclear era una preocupación para la opinión pública de Estados Unidos y Goldwater apelaba a la fuerza nuclear de EE.UU. ante sus adversarios del bloque soviético. Lyndon B. Johnson ganó la elección. He aquí el video. Es interesante cómo este tipo de propaganda política se sigue repitiendo con éxito en países con poca o nula madurez democrática y política.
Video del caso Goldwater:
http://youtu.be/dDTBnsqxZ3k
“Los medios pueden crear estados de opinión que son también una cierta forma de coacción social… en los procesos de formación de la opinión pública influye mucho la percepción que tienen los individuos respecto a lo que está bien considerado. Es decir, las opiniones buenas tienden a obtener más apoyos explícitos de los que tienen en un principio y las consideradas minoritarias quedan todavía más minimizadas en un proceso de espiral del silencio.
Esta teoría define a la opinión pública como control social en un proceso donde la gente contribuye a la formación de opiniones siempre que éstas sean bien vistas, mientras que las opiniones políticamente mal consideradas acaban desapareciendo del horizonte de expectativas del gran público y los defensores de posiciones mal vistas acaban condenados a silenciar su opinión o a exponerse a la marginación social. Los medios de comunicación, como es evidente, contribuyen de forma decisiva a componer esta espiral”. (Busquet et al, s.f.)
“El clima de opinión depende de quién hable y quién permanezca en silencio «Los que seguían creyendo en las doctrinas de la Iglesia tenían miedo de quedarse solos con su fidelidad y, temiendo más la soledad que el error, declaraban compartir las opiniones de la mayoría. De modo que lo que era sólo la opinión de una parte... de la nación llegó a ser considerado como la voluntad de todos y a parecer, por ello, irresistible, incluso a los que habían contribuido a darle esta falsa apariencia» “(Noelle-Neumann, 1996)
La espiral del silencio, algunos aspectos clave tomado del libro de Noelle-Neumann, publicados en Google Books
Colocarse un pin en la solapa
Poner una pegatina en el coche
Llevar ostensiblemente un periódico de una tendencia política conocida
Pegar carteles, tachar o arrancar los del adversario
En los años sesenta, los hombres con melena estaban diciendo algo
¿Qué es quedarse calladao?
Mantener oculto nuestro periódico bajo otro de alguna otra tendencia
No dar señales de lo que pensamos, sentimos
La ventaja de tener grupos habladores en nuestro bando
En una situación pública, los hombres están más dispuestos a participar en una conversación sobre temas controvertidos que las mujeres, los jóvenes más que los mayores, y los pertenecientes a estratos sociales superiores más que los pertenecientes a estratos inferiores (tabla 5).
Esto tiene repercusiones evidentes sobre la visibilidad pública de los diversos puntos de vista. Si una facción atrae a muchos jóvenes o a muchas personas de un alto nivel educativo, automáticamente tiene más posibilidades de parecer la facción destinada a lograr la aceptación general. Pero ésa es sólo la mitad de la historia. Hay un segundo factor que influye en la
disposición a manifestar la propia opinión: el acuerdo entre las convicciones propias y la evaluación que cada uno realiza de las tendencias vigentes, del espíritu de la época, del ánimo de los que parecen más modernos, más sensatos; o sencillamente la sensación de que la gente «mejor» está a nuestro lado.
El miedo al aislamiento como motivo
A principios de los años cincuenta, el psicólogo social Solomon Asch (1951, 1952) informó sobre un experimento que había realizado más de cincuenta veces en los Estados Unidos. A los sujetos del experimento se les presentaban tres líneas y debían decir cuál de ellas tenía una longitud más parecida a la de una cuarta línea.
Una de las tres era siempre exactamente igual que la cuarta. A primera vista la tarea parecía fácil. La correspondencia correcta era muy evidente y todos los sujetos acertaban con facilidad. En cada sesión experimental participaban entre ocho y diez personas. La línea de referencia y las tres líneas de comparación se colocaban en un
lugar en el que todos pudieran verlas. Después todos los sujetos, empezando por la izquierda, decían cuál les parecía la línea de longitud más semejante a la de la cuarta. Este procedimiento se repetía doce veces en cada sesión.
Sin embargo, después de dos rondas en las que todos los participantes se mostraban inequívocamente de acuerdo sobre la línea correcta, la situación cambiaba repentinamente. Todos los ayudantes del experimentador, de siete a nueve personas que estaban al corriente del experimento, decían que la línea correcta era una claramente demasiado corta. El único sujeto no avisado del grupo, el único que no estaba al corriente, se encontraba sentado al final de la fila. Lo que se investigaba era lo que sucedía con su conducta bajo la presión de una opinión unánime contraria a la evidencia de sus sentidos. ¿Vacilaría? ¿Se adheriría a la opinión mayoritaria independientemente de cuánto contradijera su propia opinión? ¿O se mantendría en sus trece?
El experimento de laboratorio clásico de Solomon Asch demuestra que pocos individuos confían en sí mismos
Dos de cada diez sujetos no avisados se aferraron firmemente a su propia percepción. Dos de los ocho restantes se mostraron de acuerdo con el grupo en sólo una o dos de las diez rondas críticas del experimento. Los otros seis expresaron más frecuentemente como su propia opinión la obviamente falsa enunciada por la mayoría.
Esto significa que, incluso en una tarea inofensiva que no afecta a sus intereses reales y cuyo resultado debería resultarles completamente indiferente, la mayor parte de las personas se unirán al punto de vista más aceptado aun cuando estén seguros de su falsedad. Esto fue lo que Tocqueville describió así: «Temiendo el aislamiento más que el error, aseguraban compartir las opiniones de la mayoría».
Fromm (1980, 26) señala, entre esas contradicciones modernas:
· conciencia de libertad/sumisión inconsciente
· sinceridad consciente/falsedad inconsciente
· conciencia individualista/disposición inconsciente a dejarse influir
· conciencia de poder/sensación inconsciente de impotencia
· fe consciente/cinismo y completa falta de fe inconscientes
Experimento de Asch ¿Eres capaz de sostener lo que crees ante la opinión pública?
¿qué hace posible la espiral del silencio?
1. La capacidad humana de percibir el crecimiento o debilitamiento de las opiniones públicas
2. Las reacciones ante esta percepción, que impulsan a hablar más confiadamente o a callarse
3. El temor al aislamiento que hace que la mayor parte de la gente tienda a someterse a la opinión ajena
Para Elisabeth Noelle-Neumann opinión pública es: opiniones sobre temas controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse.
McDougall: los individuos actúan en público desde el conocimiento que poseen de la opinión pública (1920-1921, 39-40). Podemos considerar a este órgano sensorial estadístico como el nexo que conecta a la persona con la colectividad.
Durante «la formación de una turba, ... ese aislamiento del individuo, que nos oprime a todos, aunque puede que no se formule explícitamente en nuestra conciencia, queda abolido temporalmente»(1920-1921, 24).
· La sociedad amenaza a los individuos desviados con el aislamiento.
· Los individuos experimentan un continuo miedo al aislamiento.
· Este miedo al aislamiento hace que los individuos intenten
· evaluar continuamente el clima de opinión.
· Los resultados de esta evaluación influyen en el comportamiento en público, especialmente en la expresión pública o el ocultamiento de las opiniones.
Actividad: Realiza una búsqueda en Internet para encontrar un estudio científico relacionado con algún fenómeno de opinión pública (puede ser framing o priming u otro fenómeno). Esto servirá para construir un catálogo de estudios relacionados a la influencia de la opinión pública y la comunicación. Este catálogo se publicará en el grupo de Facebook de la clase. Debe contener una breve explicación del tema del estudio y su trascendencia, así como un enlace al sitio donde se ha encontrado, citado en APA. Calificación de la actividad. Participar en esta actividad servirá para considerar puntos favorables para la calificación individual de la actividad sobre narcotráfico y agenda mediática, pues indicará una profundización en el conocimiento de las disciplinas científicas que abordan el estudio de la opinión pública. ¿Dónde buscar?: Realiza tu búsqueda en Redalyc, Latindex, Dialnet y Google Académico.
Cartel tomado de la página de Facebook Inteligencia Conectiva.
Busquet, Medina y Sort. (s.f.) La investigación comunicativa, Principales escuelas y tradiciones. Universidad Oberta de Cataluña.
Noelle-Neumann, E. (1996). La espiral del silencio: opinión pública: nuestra piel social. Paidós Comunicación.