r e t o
— Esto... es difícil para mí, ¿sabes?, pero de todas formas voy hacerlo. ¡Es que si no lo hago me voy a volver loca! —exclamó, sintiéndose un poco nerviosa mientras armaba en su cabeza la manera de decir lo que planeaba decir. ¡Que tontería!, estar nerviosa por algo que, claramente, no era verdad—. Me gustas, ¿vale? Y estoy perdidamente enamorada de ti —soltó de sopetón y de manera poco romántica, procediendo después a dibujar en sus facciones una expresión tontorrona para tapar su falta de tacto con algo tan “importante”. Procedió entonces, también, a tomar las manos de la persona delante de ella.













