Origenes
Mi historia comienza antes de que yo pisara esta tierra.
Mis abuelos pertenecían a una pequeña tribu de ocultistas, adoradores de dioses primitivos.
El pueblo de mis abuelos fue invadido por bárbaros. Los sobrevivientes escaparon. Mi abuelo asumió como líder. La caravana se dedicó a la venta de hierbas venenosas y la propagación infecciosa de sus Dioses.
Un día se toparon con Lenuta.
Lenuta me comentó que cuando mi abuelo lo miró a los ojos, pudo ver el miedo brotando por los poros de su arrugada piel. Mi abuelo acertadamente supo que Lenuta era un Dios.
Los Dioses petrifican el tiempo del alma humana.
Lenuta, que tenía el objetivo de fortalecer su influencia sobre los mortales, los dejo vivir.
Mi abuelo agradecido ofrendó a su hijo que aún no nacia. Se encontraba en el vientre materno. Lenuta destripo a mi abuela y devoró al niño. Mi abuela vivió. Mi abuela se embarazó nuevamente. Tuvieron dos hijos. Un hombre y una mujer. El hombre nació muerto y fue devorado por demonios. La mujer fue mi madre. No recuerdo su nombre. Tuvo tres hijos. Dos mujeres y yo.
Recuerdo vagamente que cuando tenía 13 años, las cosas no lucían bien. Todos los días escuchaba la palabra guerra y muerte. Un día ví como Lenuta asesinaba a mi abuelo. Me vio mirándolo y preguntó qué pensaba .Yo le respondí que entendía. Sabía que mi abuelo debía morir para que dejaran de atacarnos.
Lenuta esa noche me llevó con él. Me educó en el camino de la metamorfosis y me mostró los dones de la vicisitud. A los 17 años me abrazó. Lenuta parecía paranoico. Pensaba que los bosques oscuros lo vigilaban. Cavo cuevas. Armó un complicado sistema de trampas. Un día me dijo que me tenía que ir. Que no podía explicarme. No tenía tiempo. Y además, nos podían estar escuchando. Solo me dijo que la guerra se acercaba. Que soñaba con su muerte todos los días.
Me dijo que viniera a Viena.
Que mis hermanas vendrían conmigo.
Que un sangre azul me recibiría.
Aún espero que Lenuta me diga que hago acá.












