Érase una vez la peor pesadilla de la sobriedad: Annabelle y Patrick Bateman. O, mejor dicho, DYLAN COPELAND ( @cvopeland ) y LEON HASTINGS ( @leonht ). Este par de pseudo-exes coincidió nada más y nada menos que en las puertas del paraíso, también conocida como una habitación en el ala este de la Mansión Carraway. A pesar del reciente susto que vivió la californiana en manos del buen amigo de ambos, Carmine Arbury, Copeland y Hastings se reencontraron como viejos vicios: familiares, fatales, y a una sola dosis del desastre. Puede que no cuenten con la bendición de los padres de Copeland ni del gremio médico nacional, pero no hay cosa que disfrute más la comunidad ateniense que ver a dos de sus emblemáticas figuras reavivar las llamas que, hasta hace poco, parecían extinguidas. Eso sí: si van a compartir cama y jeringa, también sugerimos compartir un buen preservativo. Lo último que necesitamos es un heredero prematuro del Sr. Cristal y la Sra. Molly.