—Quiero hablar de otro tipo de amor —insistió—. Aquel que comparten un hombre y una mujer, y en el que también se manifiestan los milagros. Le cogí las manos. Él podía conocer los misterios de la Diosa, pero de amor sabía tanto como yo. Por mucho que hubiese viajado. Y tendría que pagar un precio: la iniciativa. Porque la mujer paga el precio más alto: la entrega.
A Orillas Del Río Piedra Me Senté Y Lloré
Paulo Coelho















