Un día me encontré con un hermoso camino camine muy feliz y confiada su suelo era tan liso y brillante que nunca había visto algo igual, cantaba, bailaba, corría hasta el ambiente era diferente parecía que estaba en otro mundo, hasta segada por las maravillas de ese mundo tropecé con una piedra, rasparon mis manos y mis rodillas, en ese maravilloso lugar no había nadie más que pudiera ayudarme a levantar, con todo mi esfuerzo y mis lágrimas que corrían por mi rostro me levante, dude en seguir adelante pero mirando fijamente que el camino estaba lleno de rocas y troncos de árboles, ya no había paso. Quise seguir el camino pero era imposible no había paso para mí, y me di cuenta que ese camino hermoso, brillante, el otro mundo como llegue a llamarlo no era para mí, nunca lo fue, así que llore, caí al suelo del dolor de mis heridas y más que nunca iba a volver por ese camino. Retrocedí solo un poco lo suficiente para observar, con la esperanzas de que pudiera seguí caminando en ese mundo, pero fue imposible, porque ese mundo ya no era mío, ese mundo nunca fue mío porque ese mundo nunca existió.