Cuando se trata del amor, debo confesar que la timidez y mi carácter introvertido no ayudan mucho, pero la verdad es que verlo a él me deja aparte sin habla y solo los ojitos me brillan de verlo caminar.
Ahí esta el, con su cara de ángel y su sonrisa fantástica y grácil. Sin temor a equivocarme creo que se me sale el corazón y a su lado quiero volar cuando le miro levitar entre la gente.
Lo quiero, no me puedo resistir a su encanto.
Leregi Renga














