¿Recordaremos? las noches de pasión donde la única música que sonaba de fondo eran tus jadeos mezclados con mis gemidos, cuando la palabra “más” no suplía todo lo que quería de ti, cuando en tu espalda yo no trazaba más que caminos que te decían exactamente dónde seguir. Y lo recuerdo. Algo tan lúcido como si cerrando los ojos pudiera verte comiendo mis montañas y recorriendo mis lagos, como si concentrándome lo suficiente pudiera volver a escuchar la melodía de tu voz entrecortada, un recordatorio constante de la pasión que compartimos. Lo recuerdas. Tan vivxs y tan nuestrxs aquellas 4 paredes que se conocen de memoria las pecas de tu espalda, que se saben tan bien tus jadeos cuando estás por llegar. Y al final, así es como sentimos que nuestra piel quema tan solo pensando en las caricias que al final de la noche no son más que un recuerdo.
















