Cuando crees tener el control y en realidad caminás hacia el abismo
Parte II del relato Tuve Covid por culpa de un limonero, un novio "estúpidamente positivo" y los mocos de mi tío.
Hace poco cumplí 41 años, segundo cumpleaños en pandemia, segundo cumpleaños en cuarentena. Obviamente no hubo festejo. Mi noviomarido, mi hijo y yo, disfrutamos de un soleado y cálido día de otoño en la burbuja. Recibí de regalo un limonero para plantar en la casa nueva, junto con la noticia de que el domingo vendría el tío a plantarlo. El tío es jardinero y mejor que él para plantar mi tan anhelado limonero, el problema es que no está en la pequeña lista de visitas permitidas.
Inmediatamente sentí el error en la panza, la alerta en el cuerpo, el miedo en la risita nerviosa y le cuestioné a mi noviomarido la decisión de invitarlo. Para mi desgracia, mi noviomarido es una de esas personas estúpidamente positivas que tanta rabia me provocan. Así que me respondió: - No pasa nada, nosotros no nos vamos a contagiar (conclusión basada en NADA, simplemente es un estúpidamente positivo).
Una de mis sombras es escuchar más a los demás que a mi intuición. Así que tomé la mano del estúpidamente positivo y caminamos hacia el abismo.
















