Tuvimos la oportunidad de hablar con Lucía Garibaldi, uruguaya, directora y escritora de la película Los Tiburones, que ha triunfado en diferentes festivales internacionales.
Lucia comenzó hace cerca de 7 años a escribir ésta historia. Por ciertas cuestiones, dejó de lado este tema y lo retomo 3 años antes de empezar a filmar. Cuando regresó ya contaba con el productor ejecutivo y gano una serie de fondos que la ayudó a continuar con su desarrollo. De todos modos, nos comentó que ella estaba decidida a filmar, “había que filar si o si”, debido a que había conocido a, Romina, quien iba a ser la protagonista y según ella fue “un amor a primera vista muy fuerte”, estaba segura de que tenía que ser ella. Como la actriz iba a crecer, no podían dejar pasar mucho tiempo para el rodaje.
Por lo que lo principal para Lucía, era la gran necesidad de filmar con esa actriz y que fuera pronto.
En realidad no comenzó escribiendo una historia o ideando la trama, empezó por el personaje principal Rosina. A Lucia siempre le gustaron las películas con adolescentes, y como todos ella también tuvo una adolescencia un tanto rara. Por lo que le quería escribir sobre eso. De todos modos, arrancó desarrollando al personaje, quería que fuera contradictoria, que provocara sentimientos encontrados. Una vez logrado eso, continuó con la historia. Cuando conoció a Rosina, y empezaron a trabajar y hacer diferentes pruebas, terminó de afinar el guión pensando en ella.
Eso de querer hacer la película de forma rápido, según su directora, le brindo espontaneidad y sirvió de impulso. De todos modos, no contó que la mayoría de los planos fueron pensados previamente. Se dedicó a ir a Piriápolis, donde se filmaría gran parte de la película, expresamente a sacar fotos y así ya saber dónde, qué y cómo filmar. En general durante el rodaje no hubo improvisación más allá de algo que pudiera surgir por algún problema en particular, como fue un día que había marea roja o en otro momento, que les sobraba tiempo antes de cambiarse a otra locación y decidieron agregar una escena que no había sido pensada previamente.
Otras de las curiosidades de la película es que la mitad de los actores son profesionales y la otra mitad no. A Lucia le parecía importante que para la protagonista, la actriz no fuera profesional, dado que eso le agregaba algo extra, ya que no quería que las expresiones fueran sobre-actuadas, si no que se dieran de una forma más espontánea y no tan controlada. Es por eso que tanto la actriz como el otro actor principal, no son profesionales.
Con respecto al final de la historia se presenta para varías interpretaciones. Personalmente, hasta antes de ver el final creía que Rosina, todo el tiempo estaba al tanto de que lo que había visto no era un tiburón si no una tonina, pero que se estaba haciendo la “interesante” como para tener la atención. Sin embargo al ver la escena final, donde pone la carne y enciende el motor de la embarcación de Joselo, no comprendía si lo hacía únicamente por maldad, o si creía realmente que se iba a morir.
Por ejemplo, para la actriz, Romina, creía que ella hacía ese último acto, para alejar a los tiburones y así dar solución al problema.
Hablando con Lucía, ella en la historia, lo que verdaderamente quería mostrar era como esa actitud de superman/villana-heroína. Quería demostrar esa sensación de la venganza, esto se puede interpretar en uno de los últimos planos, donde esta Rosina en lo alto de lo que puede ser una duna, de espaldas a la cámara mirando a su víctima, y más al final cuando se va tranquilamente bebiendo una guaraná y por primera vez se ríe.
Tuvimos la oportunidad de conversar sobre aspectos más personales y de la trayectoria de Lucia. Como que, por ejemplo, desde muy chica les gustaron todas las artes, y que en realidad cuando comenzó a estudiar quería encontrar su vocación, ya que sentía que era eso lo que todos hacían y por lo tanto lo que ella también tenía que hacer.
Cuando empezó a estudiar la carrera de Bellas Artes, quería ser escultora. Sin embargo, su madre la anotó en la escuela de Cine. Lucía supo que le gustaban muchas cosas dentro de ese mundo, fue así como se decidió por la dirección, ya que de esa forma podría estar involucrada en todo lo que conforman la creación y la filmación.
Uno de sus grandes consejos fue que no nos centremos en buscar “LA vocación”, la cuestión está en enfocarnos en probar, hacer y volver a probar. A veces hay que dejar de lado ciertas estructuras que innecesariamente son impuestas por la sociedad y dejar que fluya. Estamos en un momento en el cual contamos con mucho material y recursos, gracias a la universidad, por lo que podemos disfrutar de eso, e intentar probar diferentes cosas que nos interese. No cerrarse para encontrar una vocación, más bien para encontrarnos a nosotros mismos y divertirnos mientras lo hacemos.