Bryan había observado el partido con atención, la verdad era que no podía siquiera decir que había sido un partido “reñido” porque Hufflepuff tenía todas las de ganar. Se notaba enseguida la falta de práctica del equipo de Gryffindor, y no los culpaba, últimamente había visto a James bastante distraído, y a pesar de eso él había hecho un gran trabajo como buscador, pero era obvio que Alice estaba determinada a ganar. Y así lo hizo.
Vitoreó desde la tribuna de Slytherin, ignorando las miradas de desaprobación, Brandon le dirigió una mirada molesta ya que él obviamente apoyaba a su hermana que estaba en Gryffindor. Vio a Louis dirigirle una gran sonrisa cuando pasó volando sobre su escoba justo frente a él, Bryan no necesitó una invitación para bajar a toda velocidad. Espero con los brazos cruzados a que Lou terminara de recibir todos los abrazos y felicitaciones y se dirigiera hasta él.
—Woah, y yo pensaba que no había mejor guardián que yo —dijo a modo de saludo antes de darle un fuerte abrazo —estuviste excelente —agregó, aun sin soltarlo.
“¡No hagas trampa!” pidió Bryan sosteniendo con fuerza la mano de Louis, intentando que ninguno de los dos cayera, era difícil guiar al chico por un camino tan rocoso y a media noche.
“¡No lo estoy haciendo! Mis ojos siguen cerrados, Taylor” el castaño giró el rostro y comprobó que Louis continuaba como se lo había pedido, caminaron unos cuantos metros más. No era que Bryan quisiera mostrarle algo extraordinario, pero había visto ese claro más temprano cuando había salido a dar una caminata a lado de Annabelle y le había parecido un buen lugar, alzó la mirada y observó la Luna justo en medio de aquel sitio, sonrió, no podía ser una vista más bonita, las nubes parecían estar de su parte; se encontraban alejadas, mostrando las estrellas alrededor, pequeñas pero muy brillantes, y eso le recordaba a la noche en que se habían besado por primera vez, cuando Louis le había mencionado su idea de que cada estrella contaba una historia.
“Puedes abrirlos” murmuró y observó los ojos de Louis enfocándose en el lugar, primero en el pasto, sorprendentemente muy verde y con algunos dientes de león, también habían otras flores que ninguno de los dos reconocía, pero que le daban una gama de colores maravillosa al lugar, después alzó la vista y observó el cielo, la Luna, las estrellas, y luego dirigió sus ojos azules a los de Bryan y sonrió, al castaño le pareció que todo aquello era muy poco comparado con la sonrisa de Louis.
“Es realmente muy hermoso, Bryan” susurró Louis acercándose a él “es increíble ¿cómo es que nunca había visto esto aquí?”
“Tal vez no prestaste suficiente atención” contestó el mayor encogiéndose de hombros, sacó de su mochila una pequeña manta y la colocó en medio del claro “ven, recuéstate a mi lado” pidió extendiendo su mano hacia el rubio y Louis se acomodó junto a él, entrelazando sus dedos con los de Bryan.
“Mira ¿observas esa estrella que está a lado de la Luna?” Señaló, de repente una idea se formó en su cabeza, sería probablemente el doble de cursi de lo que tenía planeado pero pensó que a Louis le gustaría algo así, el menor asintió “¿Y observas esa más pequeña que está a su lado?” Otro asentimiento.
“¿Tienen una buena historia?” inquirió Louis girando su rostro hacia el de Bryan.
“Mi favorita, de hecho” Bryan dirigió su mirada hacia el rubio y le sonrió un segundo antes de mirar al cielo nuevamente “pero aún no está terminada.”
“No importa, quiero escucharla.”
“De acuerdo…”
“La estrella más grande solía estar siempre solitaria, y le gustaba. Realmente solía pensar que no había nada mejor, miraba a su alrededor y veía a las demás estrellas, siempre en conjunto, como si realmente fuera necesario encontrarse así, la estrella se reía de ellas. Estaba acostumbrada a estar sola, a no tener a nadie que se preocupara por ella o se acercara tan solo para saber cómo se encontraba, a veces se ponía triste por ese hecho, pero ella era más fuerte que eso.
Un día la estrella decidió moverse, dejar su lugar habitual y descubrir que había más allá de la cercanía de la Luna. Y encontró cosas maravillosas, encontró algo que le gustaba más que lo que solía tener alrededor, un espacio de cielo del que le gustaría formar parte. Pero la estrella fue obligada a regresar, y a encontrarse con otras estrellas como ella.
Aunque eso no fue tan malo, conoció buenas estrellas, especiales y diferentes. Conoció lo que era el amor y la decepción, la felicidad y la tristeza. La estrella pensó de nuevo que estar sola era mejor opción, más sencilla, sin emociones extrañas. Pero la estrella no contó con conocer a esta otra, una estrella más pequeña pero mucho más brillante, una estrella diferente, que la hacía sonreír de nuevo. Como sí realmente valiera la pena sentir, y estar sola fuera algo tonto.
Esta estrella la tomó de la mano y le sonrió, y la estrella más grande pensó que no había luz más brillante que aquella sonrisa. Aunque también sintió miedo, de que aquella estrella pensara que ella era solo una más del montón, ni más brillante ni más bonita. Pero una noche, ambas se juntaron y algo mágico sucedió, las estrellas revelaron los sentimientos que tenían la una por la otra y todo fue perfecto…”
“¿Por qué te detienes?” preguntó Louis después de un momento, cuando se dio cuenta que Bryan no planeaba proseguir.
“Solo quiero saber si continua, si esa estrella… quiere permanecer a lado de la otra…”
“Estoy… estoy seguro de que si, Bryan” el castaño sonrío.
“Eso significa que… bueno, en términos oficiales…”
“Si, Bryan, si quiero… ser tu novio.”
Los ojos del castaño brillaron por un momento antes de acercarse a los labios de Louis y reclamarlos como suyos, no necesitó decir nada más, ni concluir la historia, ellos no querían un final cuando apenas estaban comenzando.
Ambos conversaron por bastante rato allí sentados en el sofá, acordaron tener una velada tranquila, sin pensar en todos los problemas que sucedían alrededor. Bryan sabía que Louis era un chico muy especial, aunque a veces se encerrara en su propio mundo. Pero aun no queriendo admitirlo, el misterio que envolvía a Louis era algo que le gustaba mucho del rubio. Tenía la sensación de querer formar parte de él, de poder charlar y hacer que Lou confiara en él. De alguna forma lo veía como una especie de reto, de uno bueno, claro.
“Si, hola…” Contestó el castaño poniéndose en pie de inmediato y estrechando la mano de la rubia.
“Bienvenido, cariño.” Saludó otra mujer, una más adulta pero igual de bonita que Dominique y Victoire. Bien, ahora sabía porque Louis era tan malditamente atractivo.
El padre de Louis, Bill Weasley, lo saludó de forma cortés también, parecía un poco extrañado antes su presencia pero fue muy amable con él. Bryan se sentía bastante fuera de lugar allí, con la familia de Louis a su alrededor sin saber a ciencia cierta por qué estaba ahí a su lado en ese momento, o que era lo que ellos pensaban de todo el asunto. Tal vez que Bryan era simplemente un muy buen amigo. Y eso era, nada más que eso.
La cena transcurrió en una tranquilidad casi increíble, tenía mucho que no sentía la calidez de una familia de esa forma. Por un momento pensó que Louis no tenía motivos de sentirse tan abrumado todo el tiempo, pero bueno, todos tienen sus propios demonios atormentándolos en su cabeza, y tal vez los de Louis eran mucho más fuertes de los que él creía, tal vez verse envuelto en una familia tan grande, donde todos siempre están juntos… Y a veces sientes que simplemente sobras. Él sabía lo que era sentirse de esa forma, y no por qué su familia fuese grande o amorosa en algún sentido. Podían ser todo, pero no eso, nunca eso.
Y aun así él sabía que en su familia nadie lo necesitaba, y al decir verdad él tampoco necesitaba de ellos. Nunca lo había hecho, siempre había estado solo y había podido con ello de una manera mejor a la que nunca se había imaginado. Aunque no hablara con casi nadie, aunque detestara dejar que las personas se acercaran a él demasiado, había podido hacer amigos. Había dejado que Cameron se acercara a él y se volviera su mejor amigo, casi como un hermano en tan solo un año en Hogwarts. Luego había conocido a Scorpius, y aunque tal vez la historia haya sido más complicada también había podido entrar a su vida de una forma que Bryan jamás creyó permitir que alguien lo hiciera, y tal vez había resultado todo mal, pero Scorp seguía allí, era su mejor amigo al igual que Cam, y entonces se dio cuenta que podía amar y permitir que las personas entraran en su vida aunque doliera. También conoció a Annabelle, la primera chica con la que había podido relacionarse sin que esperara algo a cambio, y no porque ella supiera acerca de sus preferencias en ese entonces, así que se sentía feliz de poder llamar amiga a aquella francesa que hacia explotar a las arañas de una forma nada digna de su pequeña figura.
Y ahí estaba Louis, a su lado, jugando con su comida y llevándose un bocado a la boca cada tanto rato. Como si hubiera escuchado su nombre pronunciado en su mente el rubio volteó a mirarlo por un segundo y sonrió, de esa forma que le hacía saber que todo estaba bien, y Bryan realmente se preguntó en que momento había podido llegar a diferenciar las miradas que el chico le daba, o las sonrisas que compartía con él.
Tenía miedo, miedo de que todo saliera mal una vez más. De que estuviera confundiendo todo en su cabeza y de que Louis simplemente fuera amable con él y buscara su amistad. Algo le decía que no, que allí había algo más, que aquella mirada que habían compartido sobre la nieve helada de Durmstrang y aquel acercamiento no podía ser de simple amistad, pero quién sabe. Tal vez Louis solo se había dejado llevar por la emoción del momento.
Cuando la cena acabó Bryan se disculpó y se levantó, informando que necesitaba pasar a saludar a unos amigos y que tenía que irse, Louis lo acompañó hasta el salón.
“¿Podrías regresar?” Pidió Louis simplemente, mirando hacia sus manos, Bryan no sabía con exactitud porque el rubio le pedía aquello pero asintió, gesto que Louis no vio al seguir distraído.
“Lo haré si eso quieres.”
“Si, por favor.”
Bryan asintió de nuevo y se dirigió hacia la salida con Louis siguiéndolo, le sonrió una vez más antes de desaparecer hacia aquella casa donde Annabelle le había dicho que estarían, sonrió antes de entrar, porque sabía que al menos volvería a ver a Louis esa noche.