Todos dicen lo lindo que para una chica es cumplir quince, que se convierten en mujeres, que van a tener una noche soñada o el regalo que siempre anhelaron, pero nadie habla de lo malo del regalo, en el caso de las fiestas, es un sacrificio para los padres, trae endeudamientos y dolores de cabeza todo “para que la nena este feliz”, cuando en realidad a la nena a veces ni le importa. Tener que estar pensando a si invitar a ese tío molesto que nunca les pudo caer bien, a esa compañera que odia, pero de igual manera lo hace para quedar bien. Carcomerse la cabeza sintiendo que capaz no eligieron la mejor comida, que no alcanzo para el salón más lujoso o que su vestido no era tan lindo como el de su amiga en el quince de hace dos semanas. Tener que estar adivinando si la gente la está la pasando bien a través de sus caras, nadie se va animar a decir que esta aburridísimo y que prefiere estar durmiendo en la comodidad de su cama.