@surrendxrr
Las manecillas del reloj avanzaban más rápido de lo que le parecía. A veces estando con él, el tiempo parecía detenerse, o avanzar más lento. Especialmente cuando yacía abrazándole. Como en ese momento. En el que sus brazos descansaban sobre los hombros del otro, y sus manos no querían hacer otra cosa más que tocarle. Acariciarle. Con los dedos de una mano enredándose en los mechones de su cabello. Masajeaban la parte posterior de su cabeza. Y pegado a él, prevalecía una intimidad tan romántica, que podría suspirar con solo tenerlo tan cerca.
-- Feliz año nuevo, amor.. –Su tono fue suave. Las palabras fueron en voz baja, y las cuerdas vocales en su garganta parecían tener un pequeño retoque de ronquera, de esa que deja el alcohol después de varios tragos.
No estaba ebrio. Solo estaba en un estado de relajación. Similar a la sensación que a uno le da cuando se encuentra somnoliento. Pero estaba consciente plenamente de lo que decía, y lo que sucedía.
El amor de ellos era como el fuego. Ardiente, pasional, impulsivo, arrebatado. A veces era paciente, delicado, suave, y sobrecogedor.
Cualquiera que fuera su forma de amarse, Neith siempre estaría cautivado por el dueño de esos ojos azules. Y justo en ese instante, cuando ya había comenzado a besarle. Lo único que podía pensar, era que no necesitaba nada más para comenzar el año. Solo él. Solo sus labios, su boca abrazando la propia. Hincándose como si el último mañana de este mundo, fuera en ese momento. Y a pesar de eso, lo llevaban tranquilo. Sus contracciones eran dedicadas y pausadas. Si habría algo de qué embriagarse, eso serían sus besos, y el aroma que desprende de su cuerpo, el que siempre le acompaña y se sabe de memoria.
Cuando el beso termina, y quedándose aún todavía cerca. Mientras respira suave y recupera el aliento que Mag siempre le roba, es cuando puede decir algo que necesita sacar de su pecho. Las dos palabras importantes que uno siempre dice a quien ama.
Te amo.













