Duelo en pandemia
No hay nada más triste que no poder abrazar a tus seres queridos, ofrecerles tu hombro para llorar, o llorar juntos de la mano en silencio.
Hay demasiados sentimientos juntos, angustia por no saber cómo están, incertidumbre sobre que deparará el futuro, tristeza porque duele la ausencia del ser querido, nostalgia de revivir mentalmente los últimos momentos juntos y alegría porque sabes que viviste tiempos felices alguna vez.
Todo parece tan insignificante ahora, el no poder salir, el no poder compartir momentos con ellos como antes, el no ser "libre" me hace dudar, si me dicen que puedo salir ahora, no lo haría, me da temor perder a alguien más, más que perderme a mí. Aunque sé que esto último también les provocaría dolor. Lo que menos quiero es que experimenten eso y la idea de dejar de verlos para siempre, abruma.
No hay consuelo que exista, nadie será suficiente, una madre o un padre no se reemplaza, y nuevamente me angustio, no se trata de mis padres esta vez y eso aunque alivia, preocupa más a la vez, como apoyarlos ¿Podría afrontarlo yo?, Lo lógico es mantenerse positivo y aprender a salir adelante pero las cosas jamás volverán a ser iguales, y una de mis debilidades es que me cuesta mucho adaptarme que los cambios tan abruptos.
Al final he aprendido a hacerlo pero de que me cuesta, me cuesta y repito, me cuesta mucho.
La vida parece tan efímera, todo ha sucedido tan rápido. Se que saldremos adelante, tendremos que hacerlo.
Inicié este periodo de "aislamiento social", hace más de un año, en la cuarentena deseando con todas mis fuerzas que estuviéramos bien, todos, sanos y salvos, completos, le prometí a todos que nos reuniríamos al final de todo y haríamos un gran festejo, celebrando que sorteamos a una enfermedad tan impredecible como nosotros.
Espero que llegue ese día, sé que no será la celebración soñada pero, lo único que me queda desear es que ya no me quiten más invitados a esa fiesta.


















