¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR! Dichoso el que teme al SEÑOR, el que halla gran deleite en sus mandamientos— Salmos 112:1

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¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR! Dichoso el que teme al SEÑOR, el que halla gran deleite en sus mandamientos— Salmos 112:1
Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.
📖 Proverbios 4:4
Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida, y poder entrar por las puertas en la ciudad
Lo más importante
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” - Le respondió Jesús -. Este es el primero y el más importante de todos los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. (Mateo 22:37-39)
¿Cómo interpretan ustedes esto? Antes yo solía tomarlo como algo sencillo. Ok, amo a Dios, se lo repetía en las oraciones, asistía a la Iglesia y alguna que otra buena acción era lo habitual. Segundo, ¿amar a mi prójimo? Bueno, cedo los asientos en el bus, cuando veo a alguien pidiendo limosna y tengo algo de sencillo, pues se lo doy, saludo a la mayoría de personas que conozco e intento controlar mi carácter (digo intento porque aunque mi boca callaba lo que sentía, mi rostro se encargaba de reflejarlo).
Hasta que me chocó, tuvo que pasar un tiempo hasta que me di cuenta. El horror de darme cuenta de que lo que era y hacía no era lo que el Señor quería. Supongo que me dolió más porque suelo ver algunos canales de Youtube y Facebook de chicos o chicas que hablan del cristianismo, siempre quise eso, reflejar esa paz a pesar de los problemas. Así que eso intentaba reflejar yo, creo que hasta me lo creí. Hasta que al fin llegó el día en que interpreté algo distinto de ese pasaje.
El amar con el corazón quiere decir que los sentimientos que guardas en ti, deben ser de amor hacia él (vale la pena a redundancia), sin dejar espacio al odio, resentimiento, envidia, etc. Amar con todo el ser (a mi parecer, el cuerpo), reflejar con tus actos físicos tu amor hacia él, cuidando el templo que nos ha dado, protegiendolo de impureza sexual, violencia, autocríticas, incluso robo. Y el amar con toda la mente, que todos tus pensamientos sean de amor, ¿esto sí que abarca muchísimas cosas, no? Limpiar y mantener tu mente libre de malos pensamientos, que a la larga, querramos o no, terminan destruyéndonos.
Y si se quedaron WOW, eso es algo fuerte. Ahora viene el segundo más importante: Amar a tu prójimo como a ti mismo. Darle a tu prójimo lo que quieres para ti mismo, brindarle tu comodidad, el amor que quieres para ti. Esto quiere decir: Adiós egoísmo, indiferencia y todo lo que solemos sentir por aquellos que no nos agradan.
Quedé en SHOCK, habían tantas cosas que hacía mal, mi corazón y mi mente ciertamente no se encontraban listos. Pero oré. Chicos, aunque esto parezca difícil (y sí que lo es) es posible con la ayuda del Señor, él me ayudó. No fue de un día para otro, no es que me dormí y al día siguiente amanecí como Giselle de Andalasia cantando de felicidad y amando a cada ser vivo. NO. Mis días empezaron siendo los mismos , la diferencia era que ahora me daba cuenta, ahora era consciente cada que pasaba algo, él empezó abriendo mis ojos. porque, ¿Cómo solucionar algo que no ves que está mal? Y así pasó y así sigue pasando, pido ayuda para que Jesús me ayude a notar cuando estoy mal, que me ayude a tener su corazón, y su carácter. Él poco a poco va renovándonos. Solo debemos continuar y puede que cometamos errores, es normal, no somos perfectos, solo Jesús es perfecto y si llegamos a caer, él nos ayuda a levantarnos y nos recibe siempre con los brazos abiertos.
- Novia de nadie (Amarilis)
Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano— 1 Juan 4:21
Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros— Juan 13:34