«El agua no resiste. El agua fluye. Cuando sumerges tu mano en ella, todo lo que sientes es una caricia. El agua no es un muro sólido, no te detendrá. Pero el agua siempre va donde quiere ir, y nada al final puede oponerse a ella. El agua es paciente. El agua que que gotea desgasta una piedra. Recuerda eso, hija mía. Recuerda que eres mitad agua. Si no puedes atravesar un obstáculo, rodéalo. El agua lo hace.»
“Penélope y las doce criadas”
Margaret Atwood










