“Ok. Estoy aburrida” Versificó amena, bosquejando en sus labios una curvatura encantadora. “Hagamos algo divertido...” Propuso con ciertas chispas de entusiasmo salpicando sobre su lengua, intentando que al menos una de sus tantas ideas fuese oportuna para el contexto en cuál se veía envuelta. “¿Qué tal si yo hago una pregunta... y tú contestas? pero si lo haces mal debes compararnos algo para tomar, algo fuerte, eh. Ah, y si contestas bien yo soy la que debe compararnos algo” Terminó por formular, descendiendo su mirada a su interlocutor con demasiada expectativa, ansiaba porque le diese una positiva. “¿Y? ¿Qué opinas? Yo creo que es genial, aunque si tienes una mejor idea...”