La realidad era que no le gustaba hablar de aquello. No es que hubiera borrado su pasado, todo lo contrario, pero aún le resultaba difícil. Más teniendo en cuenta los factores que se repetían. Ella pensaba que jamás iba a volver a sentir el cariño fraternal, hasta que apareció su nueva familia, y el primero fue King. Quizás por eso todo le resultaba tan difícil, había demasiados sentimientos de por medio, y si había algo en lo que Nikkya nunca fue buena es en procesar sus sentimientos. Era por esto que después de contarle aquello a Max se quedó dura, tiesa, mirando a la nada, quizás arrepentida de someterse a ella misma a hablar de aquello. Reaccionó recién cuando Max volvió a abrazarla. No había escuchado nada de lo que dijo hasta ese momento, pero las palabras que sí escuchó le robaron una leve sonrisa. Se quedó ahí, dejándose consolar–Sé que no pasará nada, es sólo que … Siento las cosas de una manera muy particular, ¿sabes? Por eso estoy así. Y …–Toma aire antes de seguir–Tengo miedo cuando salga, tengo miedo de no poder perdonarlo–Con el pasar de los años y algunas relaciones fallidas, la morocha había tomado conciencia de lo difícil que podía ser su personalidad, y eso a veces la asustaba. Sin embargo, agradecía tenerlo a Max en ese momento, pues no se imaginaba con nadie más que pudiera hablar aquello.
“Costará, pero sé que lo harás” no era muy ajeno al apego existente entre los Jagers, la morena conseguía aclarárselo con cada palabra que decía, y aunque en ese momento se encontrara dolida, en algún momento la herida sanaría y podría recuperar la paz perdida. “Por eso es necesario que te tomes tú tiempo para reflexionar y digerirlo mejor. Sólo ha sido una piedra más en el camino, lo olvidarán con el paso de los años” no alzó la voz en ningún momento dada la cercanía que había plantado minutos atrás. “Fue una especie de bomba; nadie se lo esperaba” o tal vez sí, no conocía al menor lo suficiente como para juzgar sus actos, tampoco prefirió dar mecha a eso en su cabeza.