¿Se abre despacio o se rompe el sello?
¿Puede romperse si se abre mal?
¿O hay acaso una combinación secreta y es solo siguiendo los pasos exactos que se puede abrir un corazón?
¿Lo puede abrir el dueño? o es cosa exclusiva de terceros, cómo si de cortarse el pelo se tratará.
No es fácil, de eso estoy seguro. Quizás el tiempo va sellando la puerta, si es que hay una, va endureciendo las uniones y hace que casa día sea más difícil de abrir. Aunque cerrado, funciona, lo siento latir. Ya no es un tigre o un león enjaulado, no busca tirar la puerta con embestidas, seguro ya dejó de rasgar las puertas, de lastimarse a si mismo. Ahora es silencioso, tranquilo, pasivo, inerte, independiente. Precavido.
¿Es acaso el mismo corazón que entró él que sale? O el cautiverio le ha robado lo salvaje, el instinto asesino y rebelde, la libertad. ¿Será ahora víctima de unas cadenas impuestas o será libre pero domesticado?
¿Que puede ser más triste que un corazón domesticado? Sencillo, el corazón salvaje que se encierra para sobrevivir.
¿No sale por qué la puerta está cerrada o por qué tiene miedo de salir? y ahora se aferra a la cerradura como antes lo hizo a la esperanza.
¿Es que ahora teme amar como lo hizo antes, o teme haber perdido la capacidad de amar como antes? Un corazón roto nunca vuelve, deja parte de sí en el piso. Si importar cuál despacio se recojan los pedazos nunca será el mismo.
Que hay en los argumentos que susurran a la puerta que no lo convencen de salir. ¿Será acaso que solo la pasión y la locura, que lo llevaron a encerrarse en un principio, serán capaces de liberarlo?
Quizás esté solo, no hay nadie fuera, quizás tampoco hay cerrojo, quizás sea que no hay valentía y sobra el miedo.
¿Cómo se abre un corazón? De a poco y con cuidado. Él hace el resto.